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La joya de la corona

Mª Isabel Herizo Peigneux d'Egmont 26 de Marzo de 2010 a las 10:53 h

Volviendo sobre el tema de las grandes obras, custodiadas por la Biblioteca Complutense, que han sido puestas a disposición de todos gracias al milagro de la digitalización y difusión por Internet, ha llegado el momento de que hagamos mención de la que tal vez sea, entre ellas,  "la joya de la corona": se trata, ni más ni menos que de la versión original de Los Libros del Saber de Astronomía (o Astrología) de Alfonso X el Sabio, escritos entre los años 1275-77, presumiblemente en la Sevilla recién reconquistada, casi todavía musulmana, y traducidos, en su mayor parte del árabe, a una lengua plebeya y recién nacida en la que, pese a todo,  el rey castellano confiaba. (Seguir leyendo)

Se trata del mismo ejemplar que, sin ninguna duda, el mismo Alfonso X tuvo entre sus manos hace unos 750 años, el mismo que compartió colorido y brillantez con las portadas góticas de Burgos, Toledo y León, sus contemporáneas, el mismo que, a pesar de su temática en gran parte esotérica, interesó al cardenal Cisneros hasta el extremo de incluirlo en el lote fundacional de la Biblioteca de la Universidad Complutense, el mismo que fue minuciosamente mutilado en algunas de sus más bellas imágenes posiblemente antes de convertirse en un libro universitario, el mismo que fue, durante siglos, fuente y modelo para el desarrollo de la ciencia  astronómica europea, el mismo, al fin, que, hace siete décadas, apareció, maltrecho y  enterrado bajo el montón de cascotes en que se había convertido la flamante facultad de Filosofía y Letras de Moncloa y que, a pesar de ello, logró sobrevivir, no sin algunas heridas de guerra, para seguir siendo un símbolo vivo, heroicamente vivo, de los ideales universitarios. 

 

España, concretamente el Reino de Castilla, tiene el honor, gracias a la figura del rey Alfonso X el Sabio, de haber representado, en pleno siglo XIII, una de las cimas más elevadas de la cultura europea medieval.Comenzaban entonces a consolidarse las distintas lenguas romances en Europa, que habían ido surgiendo espontáneamente y con un origen netamente popular pero que ahora eran apoyadas por una naciente secularización que trataba de desligarse de la ciencia monástica, monolíticamente escolástica,  para abrirse a las tradiciones culturales hebreas, árabes y, sobre todo, y principalmente a través de las anteriores, a la filosofía y a los saberes clásicos grecorromanos.

 

Alfonso X el Sabio, siguiendo esa línea, además de defender el gallego como lengua poética (componiendo en ese idioma las Cantigas de Santa María y las de Escarnio), puede ser considerado, entre otras cosas, como el gran pionero de la cultura escrita en castellano ya que reunió una gran parte del saber de la época (custodiado por musulmanes y judíos) y lo volcó, no al latín que era y fue durante varios siglos más, el lenguaje transmisor de los conocimientos científicos occidentales, sino al "román paladino en qual suele el pueblo fablar con so vezino", como su contemporáneo Gonzalo de Berceo acababa de proclamar:  ese dialecto del astur-leonés, mal hablado, tosco y pujante, que atravesó la Península, de norte a sur, como una cuña, incorporando a su paso modismos idiomáticos de cada una de las regiones lingüísticas que había recorrido.  

 

Y así, la Escuela de Traductores de Toledo, basada en criterios de universalidad y tolerancia, reunió por vez primera eruditos de distintas culturas y lenguas con la finalidad expresa de recopilar, traducir y posteriormente difundir, dentro de las limitadas posibilidades de la época, la sabiduría de su tiempo entre el mayor número posible de personas. De ahí la variedad de los temas escogidos y de ahí la novedad de volcarlos a la lengua castellana.  Astronomía y Astrología eran sinónimos en la Edad Media y el interés de Alfonso X por reunir una serie de conocimientos, esencialmente prácticos, sobre el manejo de aparatos de medición y el conocimiento exacto de las constelaciones estaba influido por un claro deseo de perfeccionar la realización de los horóscopos deseo este poco acorde con la vigente doctrina de la Iglesia pero si compartido por algunos otros reyes medievales que gustaban  coleccionar libros astrológicos como Federico II Stauffen, Wenceslao II de Bohemia o Pedro IV el Ceremonioso. De hecho no será esta, ni mucho menos,  la única obra sobre el tema salida de los escritorios alfonsíes aunque si la más antigua que se ha conservado, en versión original, hasta nuestros días.

 

El manuscrito que nos ocupa (BH MSS 156) es ampliamente conocido entre los bibliófilos y estudiosos de la ciencia medieval: Se trata de 16 tratados interrelacionados, de los que se conservan actualmente 201 folios en pergamino, escritos, con una cuidadísima escritura gótica, por un único amanuense y decorados con letras capitales, orlas, cuadros ilustrativos e imágenes delicadamente elaboradas de clara influencia gótica y mudejar, así como con 162 dibujos, netamente didácticos, que acompañan a las tres grandes áreas temáticas de la obra: Astronomía (Formado por el primer tratado que describe las esferas celestes y los signos zodiacales, constelación por constelación), uso y construcción de diversos instrumentos de observación astronómica (tratados  II al X y también el último) y  aparatos para medir el tiempo (curiosísimos relojes, que abarcan los tratados XI al XV, dada la importancia, entre otras cosas, de establecer la hora del nacimiento de una persona con la mayor exactitud posible para la realización de su carta astral). 

 

Abundando en la temática de los capítulos, el Libro de las estrellas de la octava esfera, el primer tratado, reviste una especial importancia Su contenido, inspirado en la obra del astrónomo orientan Al Sufi, se ajusta al "Almagesto" o Catálogo de las Estrellas de Ptolomeo, que el monarca conocía a través de traducciones al árabe y al latín, pero posee la particularidad de mencionar, por primera vez en Europa, la Nebulosa de Andrómeda, desconocida por el astrónomo griego. También la disposición circular de las constelaciones que reproduce nuestro códice -las ruedas de que habla el texto- es uno de los rasgos de mayor originalidad -seguramente derivado del criterio pedagógico del rey- y ejemplifica la concepción del mundo vigente hasta Galileo: la Tierra en el centro del universo, rodeada por ocho esferas; las primeras siete correspondían a los siete planetas, que giran alrededor de la Tierra, y en la octava se hallaban las estrellas fijas o constelaciones con los signos zodiacales. 

 

Como ya hemos indicado, la mayoría de los expertos coinciden en que fue en Sevilla donde vio la luz la obra. En su elaboración tomaron parte 5 judíos, 4 cristianos españoles, 4 italianos y un musulmán converso, si bien la mayor parte de la obra fue realizada por dos de los judíos: Rabicag y Yehuda Ben Mosé.  En Sevilla se llevó a cabo la primera copia en lengua Toscana. De allí pasó a la biblioteca personal de la reina Isabel la Católica, según ha demostrado la profesora Elisa Ruiz García. Tras la muerte de la reina, el rey Fernando vendió el códice, junto con otros, al Cardenal Cisneros, quien los incluyó en el lote fundacional de la librería del Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares. En 1841, con el traslado de la Universidad Complutense a Madrid, el códice fue albergado en el antiguo Noviciado de los Jesuitas a donde pasados más de 100 años regresaría definitivamente y donde, en esta primera etapa, fue transcrito y por primera vez editado por el catedrático don Manuel Rico y Sinobas (el cual, influido tal vez por el puritanismo de su tiempo, suplió la falta originaria de título por el de "Libros del saber de Astronomía". habiendo sido en estudios más recientes cuando se le ha empezado a llamar, con mayor propiedad, "Libros del saber de Astrología"). Poco antes de 1936 se llevó a la biblioteca recién inaugurada de la Facultad de Filosofía y Letras y allí padeció, junto a tantos otros códices de irrecuperable valor, los estragos de la Guerra Civil siendo restaurado en el año 1977.

 

La armonía de las tintas -marrón para las letras, y rojo y azul para los epígrafes e iniciales- y la cuidada disposición de texto y dibujos hacen de éste códice un modelo de elegancia aunque, desgraciadamente, el vandalismo con los libros no es algo reciente y nuestra obra, desde poco después de haber sido escrita, hubo ya de sufrir el recorte de varios de sus dibujos y la pérdida de parte de algunos de sus primeros capítulos. Si cabe un consuelo ante un hecho tan lamentable puede ser la sospecha de que el delincuente, a la vista de la meticulosidad y el cuidado con el que las imágenes fueron recortadas, llevó a cabo su delito movido más bien por un impulso de amor desmedido que de odio... 

 

De este manuscrito original existen 11 copias totales o parciales, que, en cuanto al texto se refiere,  suplen las diferentes roturas o pérdidas del que conservamos:

 

En 1341 Gueruccio hizo la traducción al toscano en Sevilla con reproducción de las ilustraciones (Biblioteca Vaticana ms.Vat. lat.8174) Se trata de la copia más fiel del códice original y consta de 448 páginas. Contiene completos los primeros libros de las estrellas  y, sin embargo le faltan los del "Palcio de las Horas" - uno de los relojes- y del "Atacir")

 

Del S. XV, en la Biblioteca Nacional de Madrid (ms 3306), se conserva un manuscrito de 302 folios que, aunque no procede en su totalidad de nuestro libro, si contiene los libros de los instrumentos y los de los relojes.

 

El manuscrito 340 de la "Bodleian Library" de Oxford, fechado entre los siglos XV y XVI, copia unicamente los libros de las "Armellas".

 

De principios del S. XVI es el manuscrito ms 9/5707 de la Real Academia de la Historia en Madrid. Consta de 105 folios en papel que incluyen los 3 primeros "Libros de las Estrellas" y el comienzo del 4º .

 

También del S XVI (anterior a 1562) es el manuscrito de de 49 folios en pergamino (ms 1197) con los libros 2º, 3º y principio del 4º, que incluye  el prólogo e ilustraciones hoy perdidas en el original y parece ser un encargo del Duque de Alba.

 

En 1562, ya en Alcalá de Henares, fue copiado en 257 folios por Diego de Valencia con dibujos de Juan de Herrera, por mandato de Honorato Juan para el príncipe D. Carlos (El Escorial ms. H.I.1) y entonces el original ya debía haber sido mutilado porque faltan los 3 primeros "Libros de las Estrellas" y el "Libro del cuadrante" que quizá estaba ya incompleto en su parte final.

 

También se conserva en El Escorial, de finales del S. XVI, el códice V.II.9 de menos valor que los anteriores ya que únicamente reproduce los libros de los instrumentos y parte de los relojes.

 

Hubo que esperar hasta el S. XIX, entre 1863-1867, para que Manuel Rico y Sinobas, llevase a cabo la primera edición impresa, en 5 volúmenes,  transcrita del texto original, en la tipografía de D. Eusebio Aguado. A ella debemos el título (que no aparecía en el manuscrito) y algunas alteraciones en el orden de los capítulos y en la trascripción que no han impedido que esta edición se haya convertido en referente absoluto durante más de 100 años.

 

El profesor Anthony J. Cárdenas realizó en 1974 otra transcripción, más meticulosa que la anterior,  para su tesis doctoral en la Universidad de Wisconsin, titulada "A study and Edition of the royal scriptorium manuscrpt of El libro del saber de astrología by Alfonso X el Sabio". Dicha tesis fue editada por Ann Arbor, Michigan, en 1992 y y, aunque  de difícil localización, tenemos la fortuna de contar con dos ejemplares en nuestra sección de Referencia. (BH R091.31(460)CAR)

 

Existe una edición crítica parcial:  Claire Raamboz del "Libro de la Ochava Esfera de Alfonso X, edición crítica" Universidad de Paris XIII, s.a.

 

Y llegamos a 1999 y a la monumental edición facsímil llevada a cabo por la editorial Planeta de Agostini, de Barcelona. Está impresa en dos volúmenes  y editada por Manuel Sánchez Mariana, Ana Domínguez y Julio Samsó e incluye la transcripción elaborada por Rico Sinobas en el S. XIX y tres espléndidos estudios introductorios de los editores.

 

Por último, en el año 2000, nuestra Biblioteca Histórica “Marqués de Valdecilla” incluyó en el catálogo Dioscórides una edición facsimilar digital del libro, empleando para ello todos los medios disponibles en la pasada década y logrando poner de este modo, a disposición de cualquiera, el inmenso privilegio de contemplar esta joya de la ciencia, de la historia y del arte medievales.    

 

BIBLIOGRAFÍA:

Ediciones críticas:

  • Alfonso X, Rey de Castilla. Libros del Saber de Astronomía del rey Alfonso X. [Barcelona]: Ebrisa, 1999  [BH R FAC125/1 ]
  • Cárdenas, Anthony John. A study and edition of the Royal Scriptorium manuscript of "El Libro del Saber de Astrologia" by Alfonso X, el Sabio. Ann Arbor, Mi. : University of Wiscosin, 1974 (UMI Dissertation Services, 1999)  [BH R091.31(460)CAR]
  • Alfonso X, Rey de Castilla. Libros del saber de Astronomía del Rey Alfonso X de Castilla / copilados, anotados y comentados por Manuel Rico y Sinobas Madrid : Tip. de Eusebio Aguado, 1863-1867  [BH FOA 9] vol.2, [BH FOA 10] vol. 5. La obra completa se conserva en la biblioteca de la Facultad deDerecho.
  • Claire Raamboz. Libro de la Ochava Esfera de Alfonso X, edición crítica. Universidad de Paris XIII, s.a.

Estudios y comentarios:

  • “La ciencia de las estrellas” en:  Alfonso X El Sabio : Sala San Esteban, Murcia, 27 octubre 2009-31 enero 2010 / [comisario y director científico, Isidro G. Bango Torviso ; textos, Alberto J. Canto García...(et. al.)]. Murcia : Ayuntamiento de Murcia [etc.], [2009], págs. 403-499
  • Sánchez Mariana, Manuel: [Comentario al Ms. 156 de la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid : Alfonso X el Sabio, Libros del saber de astrología, 1277]. [Madrid : CRUE, 2000] [BH R064EX]
  • Sánchez Mariana, Manuel: “El códice Alfonsí”. En: Alfonso X, Rey de Castilla. Libros del Saber de Astronomía del rey Alfonso X. [Barcelona]: Ebrisa, 1999, págs. XI-XVI.  [BH R FAC125/1 ]
  • Domínguez, Ana. “La historia del arte y el Libro del Saber de Astrología” en opus. cit. pp. XVII-XXVII.
  • Samsó, Julio. “La Astronomía en los libros del Saber de Astronomía de Alfonso X”. En op. cit. págs. XXIX-XXXV. [BH R FAC125/1 ]
  • Martínez, H. Salvador: Alfonso X, el Sabio : una biografía. Madrid : Polifemo, 2003 [BH R929ALF]
  • El scriptorium alfonsí : de los libros de astrología a las "Cantigas de Santa María" / coordinadores, Jesús Montoya Martínez, Ana Domínguez Rodríguez. Madrid : Editorial Complutense, 1999 [BH R091(460)SCR]
  • Ruiz García, Elisa. Los libros de Isabel la Católica : arqueología de un patrimonio escrito. Salamanca : Instituto de Historia del libro y la lectura, 2004.
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