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Un tesoro bibliográfico de la historia de la medicina en la Universidad Complutense: la primera edición de Andreas Vesalius, "De humani corporis fabrica" (Basileae : ex Officina Ioannis Oporini, 1543)

Alberto Morcillo Ortega 14 de Febrero de 2013 a las 19:11 h

Retrato de Andrea Vesalio (1514-1564)

Andreas Vesalius, forma latinizada del nombre Andries Van Wesel, nació en Bruselas, que por entonces formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico, el 31 de diciembre de 1514. Perteneció a una familia de médicos siendo el representante de la quinta generación con dicha profesión. La veneración de su madre hacia los libros (el propio Vesalio refiere en el prólogo de su "Carta sobre la raíz de China" que su madre había conservado todos los libros que habían pertenecido a sus antepasados) y el celo de su padre por su profesión, plasmaron el clima intelectual en que se forjó su espíritu en sus años juveniles. [Seguir leyendo]

 

Cuando tenía 19 años se inscribió en la Facultad de Medicina de la Universidad de París, donde tuvo por maestros a Jacobus Sylvius (Dubois, Jacques, 1478-1555) y a Johann Guenther von Andernach (Winter, Johann, 1487-1574). Andrea Vesalio se mostró, desde el primer momento, un estudiante prometedor y un hábil disector. El espaldarazo como anatomista-disector lo recibió en 1537 cuando alcanza el grado de Doctor y es investido con el nombramiento de profesor en Padua, y el refrendo de su condición de filólogo lo adquirió al ser incluido en la importante edición de la Opera Omnia de Galeno editada por los Giunta en 1541-42. Guenther von Andernach, el que fuera maestro de Vesalio en París, en su obra "Institutiones anatomicae" editada en Basilea en 1539, dice en el prefacio: "que ha podido revisar, corregir y aumentar su obra gracias a la colaboración en una labor nada fácil del joven Andreas Vesalius, muy diligente en disecciones y conocedor de la anatomía". Acababa de cumplir 23 años cuando apareció, en Venecia, en 1538, su obra "Tabulae Anatomicae Sex", en la que se reunían seis láminas representativas de partes del cuerpo humano dibujadas por Jan Steven van Calcar. La obra, a pesar de su pequeña extensión, fue repetidas veces plagiada y contribuyó no poco a la fama de su autor.

 

En 1543 publicó "De humani corporis fabrica" (Basileae : ex Officina Ioannis Oporini, 1543) [BH FG 1126] logrando uno de los más bellos libros científicos de todos los tiempos, sin parangón en el terreno anatómico con ninguno de los que lo precedieron, los que se editaron contemporáneamente y los que le siguieron. Hay que llegar a 1600 para encontrar algo comparable en la Historia Anatómica de Du Laurens. Aunque una parte considerable de ese mérito recaiga sobre impresor, dibujante y grabador, la elección de todos ellos y su conjunción, así como la preparación y disposición de las disecciones que sirven de base a las planchas más importantes, son tarea de Vesalio como editor, al margen de la propia función de autor de esta gran obra. Esta edición príncipe consta de 663 páginas de texto, más 49 páginas de preliminares e índices. Fue publicada en Basilea en el mes de junio de 1543, e impresa en la oficina de Johann Oporinus. La segunda edición, muy poco conocida debido a su rareza, se publicó en Lyon en 1552. Se trata de una edición en 16º y consta de dos tomos de 458 y 833 páginas. Esta edición de bolsillo se ajusta en su texto exactamente a la de 1543, pero sin las ilustraciones. En 1555 se publicó la tercera edición, también en folio como la primera, pero con modificaciones en el texto, en la calidad del papel y en la tipografía, así como una portada reformada con la mención de la oficina de Oporinus. Vesalio terminó "La Fábrica" en septiembre de 1542, pues en esa fecha está firmada la carta en la que envía instrucciones a Oporinus para que proceda a su impresión. Esta carta que fue publicada a continuación del prefacio dedicado al Emperador Carlos V, proporciona detalles de interés en lo que se refiere al cuidado minucioso de la edición de la obra y también del tema del plagio de sus obras. La excelente tipografía de Johann Oporinus contribuye mucho a la fama del libro. Resalta su impecable maquetación, la belleza de los tipos, la limpieza de la impresión, la intensidad de la tinta, el paralelismo entre las líneas, la calidad del papel y la originalidad de las letras iniciales historiadas. La calidad de las ilustraciones xilográficas es extraordinaria, no ya en cuanto a fidelidad sino en lo que se refiere a valor artístico, con sus figuras en actitudes que dan la impresión de movimiento, poniendo de manifiesto los músculos profundos, gracias al artificio de mostrar los superficiales retraídos o colgantes. La portada-frontispicio que abre el libro es un interesante grabado en el que resalta la perfección del dibujo y sobre todo la composición, por la forma en que los personajes están distribuidos y su simbolismo. La lección de anatomía no aparece presidida por el profesor leyendo el texto de Galeno sino por el esqueleto.

 

Frontispicio Vesalio
Portada-Frontispicio de la primera edición

 

El hecho de que en el siglo XVI, ni tampoco en el XV, fuese costumbre que los grabadores firmasen sus trabajos, ha contribuido a que no sólo De humani corporis fabrica, sino muchos grabados artísticos de la época, hayan llegado hasta nosotros sin indicación del nombre del artista. Se sabe que las ilustraciones de "La Fábrica" fueron hechas en Venecia en una época en que Tiziano no sólo estaba en su apogeo, sino que mantenía una estrecha relación con Jan Steven van Calcar y con el emperador Carlos V, por lo que se ha atribuido al pintor la paternidad de los dibujos. La limpieza del dibujo y la armonía y correlación de líneas hacen pensar en Tiziano como el autor de, si no todos, al menos los mejores dibujos. La idea, la creación artística y la puesta en escena serían de Tiziano, mientras que Calcar actuaría como dibujante médico, encargado de la interpretación de los detalles anatómicos. En esta hipótesis, Vesalio sería el autor de dibujos sencillos y de menor calidad. Calcar habría actuado como dibujante médico, incorporando a las grandes y magníficas figuras, los detalles anatómicos. Los tres esqueletos dibujados por Calcar para las "Tabulae sex" son de una calidad artística inferior a los que figuran en "La Fábrica". Tiziano habría sido el autor de la creación artística de las grandes figuras, con sus exactas proporciones y su acción. Los paisajes de fondo se atribuyen a Domenico Campagnola, pintor del taller de Tiziano. Las conjeturas en que se basan la atribución a uno u otro artista tienen su raíz en las relaciones de Vesalio con Jan Steven van Calcar, las de éste con el taller del Tiziano, e incluso en la indudable aptitud de Vesalio para el dibujo. Sin embargo, en este oscuro problema de las ilustraciones, surge la pregunta: ¿Por qué si Tiziano hizo los dibujos se mantuvo en secreto su nombre? Si como escribe Vesalio en la dedicatoria de la tabla I de la obra "Tabulae sex", los tres esqueletos "han sido dibujados por Joannes Stephanus (Jan Steven van Calcar), un extraordinario artista de nuestro tiempo", con mucha más justificación debería citar a Tiziano si hubiese sido el autor, aplicándole adjetivos todavía más elogiosos y la mención hubiese acrecentado el prestigio de la obra. Además, sobre este tema hay opiniones diferentes, por ejemplo, la de Francisco Guerra que en el artículo titulado: "The identity of the artists envolved in Vesalius Fabrica, Med. Hist. 1969", concluye que el grabador de "La Fábrica" fue Francesco Marcolini da Forli sobre diseños de Jan Steven van Calcar. El fijar qué artistas intervinieron en la obra ocupará probablemente a los iconólogos por algún tiempo todavía.

 

El texto de "La Fábrica" está dividido en siete libros o secciones con el siguiente contenido de acuerdo con lo descrito por Vesalio en el prefacio de la primera edición: "En el primer libro he explicado la estructura de todos los huesos y cartílagos que han de ser conocidos en primer lugar por los estudiosos de la Anatomía, puesto que las partes restantes se superponen y se apoyan en ellos, y se describen inmediatamente después de esto. El segundo libro trata de los ligamentos, gracias a los cuales se conectan a su vez huesos y cartílagos; estudia además los músculos, artífices del movimiento que depende de nuestra voluntad. El tercero abarca la compleja serie de venas que llevan la sangre necesaria a los músculos, huesos y otras partes para su nutrición; y se ocupa también de las arterias que controlan el equilibrio entre el calor natural y el espíritu vital. El cuarto no solo nos enseña a fondo la distribución de los nervios que van a los músculos, sino también las ramas de todos los demás. El quinto trata de la disposición de los órganos de la nutrición que parte de la comida y la bebida; y además por su proximidad también abarca los órganos creados por el Sumo Hacedor en orden a la propagación de la especie. El sexto se dedica al corazón, impulsor de la facultad vital y a las pequeñas partes que le ayudan. El séptimo examina la armonía entre el cerebro y los órganos de los sentidos, pero sin repetir la amplia serie de nervios originados en el cerebro, ya descritos en el libro cuarto".

 

El carácter didáctico de la obra es claro, no sólo por sus magníficos grabados, marcados con numerosas letras que corresponden a los detalles anatómicos, sino por los abundantes cuadros sinópticos y resúmenes marginales que facilitan la búsqueda. En el prólogo, Andrea Vesalio no anuncia ningún propósito de renovar la anatomía como ciencia, sino su restauración, la corrección de los errores galénicos y un cambio en su docencia, sustituyendo la disección hecha por los tonsores por la realizada por el mismo maestro y en la que los discípulos deberían colaborar, ya que estima que éste es el principal medio del conocimiento de la anatomía. La denuncia de Vesalio es triple: por una parte lamenta la separación entre médicos y cirujanos; por otra el que los médicos hayan dejado el cuidado de la composición de los medicamentos en poder de los boticarios; y por último, que los profesores de Anatomía hayan delegado en los tonsores la ejecución de la disección. Es decir, que propone la reunión en una sola persona de las tres funciones de médico, cirujano y boticario.

 

Uno de los más importantes logros de Vesalio es el de haber reformado fundamentalmente la enseñanza de la anatomía. Su estilo de enseñanza difería substancialmente del que se seguía en París y en las principales universidades europeas. Su aptitud para el dibujo, la enseñanza directa de la anatomía, no sólo mediante la explicación verbal, sino con el escalpelo en su propia mano, significaron una concurrencia de facultades, que apoyadas en una enorme capacidad de trabajo, imprimieron a sus lecciones anatómicas un estilo tan diferente del establecido hasta entonces que agolpó en su anfiteatro paduano a multitud de asistentes. Sus disecciones le llevaron a comprobar que no siempre las descripciones anatómicas de Galeno eran exactas. Pero esto no quiere decir que su obra carezca de errores. Estos se advirtieron no sólo en el texto sino también en las ilustraciones. Canano y Falopio pusieron de manifiesto muchos de ellos. En ocasiones Vesalio critica a Galeno sin razón, pero cuando sus ojos y su cuchillo de disección ponen en evidencia los propios errores, él mismo los corrige, como hizo en la misma obra en la edición de 1555. Vesalio no aceptó, sin comprobación, las rectificaciones de sus adversarios, y con ello mantuvo una fidelidad al criterio científico que había presidido su nueva visión de la anatomía. Propuso un conocimiento anatómico que debía ser obtenido sólo a través de la disección del cuerpo humano y no a través del estudio de los textos tradicionales. A partir del trabajo de Vesalio, la anatomía humana reforzó mucho su consideración de ciencia empírica.

 

Bibliografía: 

  • Barcia Goyanes, Juan José. El mito de Vesalio. - Valencia: Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana, Universitat de València, 1994
  • Barón Fernández, José. Vesalio su vida y su obra. - Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto "Arnaldo de Vilanova", 1970
  • Puerta, José Luis. Andrés Vesalio: la reconciliación de la mano con el cerebro. - En: Ars Médica: Revista de humanidades. - Año 2004, Vol. 3, Nº 1
  • Pérez Gutiérrez, Amparo. Traducción al español del prefacio de De humani corporis fabrica [1ª ed., 1543]; Nota a la traducción al español del prefacio de De humani corporis fabrica. - En: Ars Médica: Revista de humanidades. - Año 2004, Vol. 3, Nº 1
  • Vesalius, Andreas. De humani corporis fabrica libri septem / prólogo, Pedro Laín Entralgo ; traducción, Avelino Domínguez García, Florentino Fernández González. - [Ed. facs.1555]. - [Madrid]: Doce calles para Difusora Internacional  / Ebrisa, 1997. - Vol. 1: Facsímil, Vol. 2: Traducción.
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Comentarios - 1

fiebre

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fiebre - 1-09-2015 - 08:53:04h

Que sería de la medicina de hoy en día sin estas personas que tanto dieron a lo largo de la historia en contra de la opinión de todo el mundo.


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