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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 21 de febrero de 2018

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Adaptarse o morir: la necesaria adaptación de los artistas a los cambios drásticos de la sociedad actual

La Facultad de Bellas Artes ha acogido la sesión "El arte en un mundo en cambio", enmarcada dentro del programa Alumni UCM. Tomás Bañuelos, vicedecano de Estudiantes y Salidas Profesionales de la Facultad ha moderado este debate a cuatro en el que se ha hablado del papel del artista y el arte en este momento, en el que "el artista debe ser protagonista y educador potencial". En la mesa redonda han participado la galerista Soledad Lorenzo, la catedrática Estrella de Diego, el mecenas Adolfo Autric y Guillermo Solana, director del Museo Thyssen-Bornemisza.

 

En un debate en el que se preguntó sobre cuál es el papel del arte y el artista en la actualidad, la galerista Soledad Lorenzo explicó que la apertura de su galería fue también una apertura que le sirvió para educar la mirada, ya que, para ella "la inteligencia de la mirada es la vida, y aunque se puede ver belleza en muchas cosas, el arte es el gran hallazgo". Considera Lorenzo que "la mirada es muy individualista, y mientras la palabra se expande, la mirada no lo hace, y ese añadido de la mirada cuenta con el asombro que se recibe de entender el arte como una aportación fantástica en tu vida personal".


Estrella de Diego
, catedrática del Departamento de Historia del Arte III y académica de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, opina que "hay muchos tipos de artistas y cada uno puede trazar su itinerario, ya sea ser un artista mediático o lo que cada uno quiera, así que el primer consejo es fijarse metas".


Al mismo tiempo, tiene claro que "en la actualidad los papeles se están intercambiando constantemente y quizás la labor de un artista ya no es sólo crear, sino también abrir el camino a los demás, abriendo sus propias galerías, por ejemplo. Los papeles están muy pulverizados y eso es muy interesante, porque hoy en día ser artista es ser muy responsable con las metas que uno elija y el modo en el que uno mismo pone los límites a esas metas".


Para Soledad Lorenzo sin embargo el papel del artista no ha cambiado demasiado, "lo que ha cambiado más es la sociedad y con ello la mirada", pero una de las cosas que ella ha amado de esta profesión, se mantiene y es que "a veces el talento de alguien parece un milagro, una emoción que es muy difícil de transmitir".


¿Falta de respeto?

Adolfo Autric, abogado y mecenas, patrono de la Cátedra Autric-Tamayo de la Facultad de Bellas Artes de la UCM, considera, por el contrario, que el mundo actual es muy complicado y diferente a lo que conocíamos, sobre todo porque ya "no se respeta a los artistas, es la tónica de los tiempos y hay una consigna por parte de los políticos de que la cultura está muy bien, pero siempre la cultura que no cueste, y eso es un contrasentido".


Según Autric se ha dejado de respetar el trabajo de los artistas ya que "pensamos que tiene que ser todo gratis y por eso la generación joven tiene un reto muy grande porque no sólo hay que volver a educar, sino que aparte cara artista debe tener una voz propia en un mundo que se la va a apropiar".


Opina Autric que hoy "nadie quiere pagar los derechos a los artistas". Estrella de Diego, sin embargo, considera que "lo de cobrar los derechos ya es un canon del pasado, una meta de difícil consecución, porque ya está aquí el fin del mundo tal y como lo conocemos, por eso el gran reto que existe ahora, para artistas y no artistas, es rediseñar lo que hay. Ha cambiado tanto el paradigma que hay que inventarse todo de nuevo, y eso es fascinante".


También Soledad Lorenzo cree que es fundamental que los artistas se adapten a los tiempos modernos, aunque sabiendo que el artista sigue siendo lo mismo, "un ser humano con los mismos problemas, con su creatividad". Tomás Bañuelos coincide con Autric en que hay que enseñar que "la obra de arte tiene un valor, y exponer no es suficiente, así que hay que recordar al artista que su obra tiene un significado, ya que la soledad de la creación tiene un peso que puede acabar devorando al propio artista".


En los sesenta empezó todo
Guillermo Solana, director del Museo Thyssen-Bornemisza, añade al debate la información de que hasta 1960 había una división muy clara en el mundo del arte, pero a lo largo de esa década esa definición estalló y los artistas escaparon ya a la definición limitada del pintor. Dos ejemplos de ese cambio son "Beuys y Warhol, que son tanto ideólogos como empresarios, líderes de grupo, promotores de eventos...". Con ellos, los papeles se mezclaron y "estalló la concepción tradicional, como la entendía por ejemplo, Jackson Pollock, y hoy un artista puede serlo no sólo a través de su creación, sino también a través de su actividad como comisario, galerista, teórico del arte...".


En España, según Solana, en los últimos años el sistema del arte ha sufrido una sacudida que lo ha dejado desmantelado. Por ejemplo, el mercado del arte "que siempre ha sido precario, en gran medida ha desaparecido, y esto es trágico porque una generación entera de galeristas se ha retirado, ya que el desaliento era enorme".


Soledad Lorenzo explica que ha sido así no sólo por los cambios sociales, sino porque "el arte ha utilizado un sistema que era exagerado, ya que los artistas producen relativamente muy poco para una estructura tan enorme".


El ejemplo de Spotify

Coincide Guillermo Solana con Estrella De Diego con que vivimos una situación que no tiene vuelta atrás "y que con sermones no se arregla". Él reconoce haberse bajado toneladas de música con torrent, "más de las que podría escuchar en cinco vidas, y muchas por las que no habría pagado jamás". Sin embargo, apareció Spotify y desde entonces no ha vuelto a bajar nada, "así que esto no se arregla con moralina, se arregla buscando fórmulas nuevas". O talentos nuevos, como cree Soledad Lorenzo.


Un joven espectador apuesta por la existencia de un Spotify artístico en el que se pague una pequeña aportación por descargarse esas obras o que haya una tarifa plana para consumir ese arte que muchas veces queda reducido únicamente en plataformas como Instagram.


Solana coincide en que los viejos canales no van a sobrevivir, ni siquiera las galerías, porque "este es un mundo con más demanda de obras visuales que nunca". La pintura tendrá un lugar, "como la bibliofilia, pero hay que buscar otras salidas para una sociedad de masas donde las bellas artes en el sentido tradicional están claramente devaluadas, porque la gente ya no quiere un catálogo ni regalado".

Añade incluso que "los museos van a acabar en las plataformas audiovisuales generalistas, no especializadas de cultura, y el día en que haya un mercado ahí para los artistas visuales la gente consumirá clips de artistas igual que consumen clips de estrellas de rock".


Estrella de Diego insiste en que nos encontramos en un cambio muy radical y que la gente inteligente podrá buscar un sector al que vaya dirigido su "asunto visual". Soledad Lorenzo reconoce que ha habido un gran cambio social, pero, a pesar de eso, piensa que el ser humano tiene algo en el fondo que no se pierde, "y el hecho de que se pueda hacer algo sin máquinas seguirá existiendo, no todo será tecnología". Algo que no niega De Diego, aunque insiste en que lo fascinante en este momento "de tambaleo" es que las cosas son "mucho más complejas y mucho más excitantes, porque con los nuevos medios se pueden buscar nuevas fórmulas".


La escultora Ana Hernando, desde el público, informa de que ella no sabe hacer otra cosa que esculpir constantemente, y la diferencia que ella ve es que las cosas que son reproducibles permiten a mucha gente vivir porque existen muchas copias, mientras que de una escultura en piedra sólo vive ella y su galerista, "y eso no genera tanto interés porque no se puede producir tanto". Eso sí, está en redes sociales, catálogos con realidad aumentada, hace vídeos, trabaja con Photoshop... Pero para ella, esa diversificación se hace "por necesidad, porque no hay dinero para pagar a los demás", siempre hacia adelante, hacia la meta que cada uno tiene marcado. Estrella de Diego resalta que hay muchos modos de que esa bidemensionalidad clásica encuentre una forma de expresarse, compartiendo espacio con Facebook e Instagram o con cualquier otra plataforma.

 

Tomás Bañuelos concluye que hay que insistir en el optimismo a pesar del ocaso que se nos avecina, "porque los artistas debemos enseñar a ser sensibles y podemos pelear en ese mundo que hay ahí fuera".

Adolfo Autric, Soledad Lorenzo, Tomás Bañuelos, Guillermo Solana y Estrella de Diego, en la Facultad de Bellas Artes durante el debate sobre el estado del arte actualTomás Bañuelos, vicedecano de Estudiantes y Salidas Profesionales de la Facultad ha moderado este debateEl debate El arte en un mundo en cambio es una de las actividades del programa Alumni UCMLa galerista Soledad Lorenzo es consciente de los enormes cambios que vivimos, pero sigue confiando en la mirada del artistaPara la catedrática de la Facultad de Geografía e Historia, Estrella de Diego, hoy en día ser artista es ser muy responsable con las metas que uno elija y el modo en el que uno mismo pone los límites a esas metasPiensa Adolfo Autric que una de las características del mundo actual es que no existe respeto por el artista ni por sus derechos como autorGuilermo Solana, director del Museo Thyssen Bornemisza, opina que vivimos en una situación que no tiene vuelta atrás, y que se resolverá con imaginación
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