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La tarantela o la curación del tarantismo por la música

Pilar Moreno García 21 de Junio de 2017 a las 09:42 h

Un año más, compartimos desde estas páginas la celebración de la "Fiesta de la música" con la que damos la entrada al verano. En esta ocasión nos ha llamado la atención una magnífica xilografía perteneciente a la obra Magnes sive de arte magnética (1654) de Athanasius Kircher. Este científico y profesor del Collegio Romano (1601-1680) entre las muchas actividades científicas desplegadas a lo largo de su vida, entre las que se cuentan los primeros tratados sobre teoria musical y acústica del siglo XVII, recopiló en la zona de la Apulia (Italia) canciones, poemas y aires con ritmos de tarantela que se utilizaban como medida terapéutica.

 

La música enriquece cualquier campo de la actividad humana, y la medicina por lo tanto no podía quedar fuera de su influencia. La influencia de la música en el cuerpo humano es un dato que se puede observar en todas las culturas. En la Medicina clásica, la música se recomendaba para prevenir y curar las afecciones del ánimo y con frecuencia estaba vinculada al tratamiento del dolor, que es como se recomienda su práctica en los Regimina sanitatis o Regímenes de salud medievales [Seguir leyendo].

 

A partir de la Edad Media aparecen una serie de creencias populares muy arraigadas en Centroeuropa y en el área mediterránea, en las que la música participaba de la curación o al menos ayudaba a proporcionar un cierto sosiego a los contagiados de determinadas epidemias. Una de estas creencias o tradiciones populares es la que utiliza el ritmo de la tarantela para la curación de la picadura de una araña muy conocida, la tarántula, cuya picadura producía un trastorno del sistema nervioso conocido como tarantismo.


El fenómeno del tarantismo es intrínseco al Mediterráneo. La tarantela es una danza popular que procede del sur de Italia, desde donde se desarrolla y difunde a partir de la Edad media hasta el siglo XVIII. Su origen podría encontrarse entre los bailes en honor de Apolo y Dionisio traídos por los colonos griegos cuando se establecieron en Sicilia y en el sur de Italia, aunque, lo más probable, es que su nombre se derive de la ciudad de Tarento en Apulia. Tiene un ritmo vivo que va aumentando progresivamente y su esquema rítmico se ha utilizado en muchas ocasiones por numerosos compositores sobre todo a partir del Romanticismo.

 

Desde la Edad media al siglo XVIII encontramos numerosas referencias sobre los efectos curativos del baile de la tarantela para los síntomas de  trastornos nerviosos en aquellos individuos que al parecer habían sufrido la picadura de esta araña. Así, Alessandro Alessandri (1461-1523)  jurista napolitano de viaje por el sur de Italia nos  describe en su obra Genialum dierum libri sex un caso de tarantismo con todo detalle:

 

Recuerdo viajar con algunos conocidos por aquellas amplias y pobres regiones que se estaban resecando bajo un sol de justicia. Oímos el sonido de tambores, silbatos y flautas en todos los pueblos y villas. Tras preguntar nos informaron que en esas regiones era un sistema para curar a la gente mordida por la tarántula. Entonces entramos en uno de esos pueblos y vimos un joven afectado por esta enfermedad. Parecía haberse vuelto loco, cantando con la mente ausente al ritmo de un tambor y con sus brazos y piernas y todo su cuerpo moviéndose al ritmo de la música...[h. 81v.]

 

 

 Athanasius Kircher, que escribió  uno de los obras de teoría musical  más completas del barroco, la Musurgia universalis (1650), incluye en la anteriormente citada obra De arte magnética, lo que podríamos definir como el primer tratado de terapia musical. En esta obra Kircher dedica en su Libro III el capítulo VIII a la curación del tarantismo por la música. El grabado que acompaña este capítulo nos describe en la parte superior la melodía que se utiliza como antídoto contra la picadura de la araña seguida del mapa de la comarca con imágenes reales de las tarántulas de la Apulia. Además nos describe la enfermedad y  sus síntomas en los individuos aquejados de este mal  y añade algunas de las músicas y letras de  las tarantelas populares utilizadas en en la zona. [p. 586 -596]

 

Los tratados de tarantismo proliferaron de especial manera en el  siglo XVIII. Uno de los más destacados fue el  realizado por el médico, Jorge Baglivi, discípulo del famoso anatómico Malpighi; que en su Opera omnia medica practica et anatomica» (1737) recoge estudios sobre el tarantismo;  Francisco Boissier de Sauvages, en su obra Nosologia methodica (1763 )y la obra de Francisco Javier Cid Tarantismo observado en España ... y memorias para escribir la historia del insecto llamado Tarántula, efectos de su veneno en el cuerpo humano, y curación por la música, Madrid, (1787) también en las Memorias y Censuras de las Juntas Literarias del Real Colegio de San Carlos encontramos la descripción de un caso de tarantismo planteado por Salbio Jover Consulta sobre una picadura de tarantula curada por la musica (1789) y la contestación o Censura: al mismo del doctor Mariano Rivas.

 

Terminamos este pequeño apunte al ritmo de tarantela y deseamos a todos nuestros lectores ¡Feliz Día de la Música!

Célebre tarantela Gottschalk

(Fuente: Biblioteca Nacional de España) 

 

 

 

 

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