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Danzas indígenas de Guatemala y México. Una breve introducción

18 de Mayo de 2009 a las 10:57 h

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Las danzas indígenas que actualmente pueden contemplarse en muchos pueblos y aldeas de población mayoritariamente indígena en muchas regiones de Guatemala y México, tienen poco que ver con nuestro concepto tradicional de danza.

Se trata de un espectáculo en el que, aunque pueden aparecer  personajes claramente coloniales, mantiene mucho de una tradición prehispánica. Para empezar, aunque se denominan genéricamente "danzas", son un conjunto de aspectos que podemos denominar claramente artísticos. Encontramos en ellas  máscaras y complejos y ricos atavíos que representan tanto personajes históricos como míticos, y también animales. No solamente se baila, hay partes recitadas, hay canto, se cuenta una historia, un mito. Hay músicos y se encuentran tanto instrumentos prehispánicos como el teponaxtle (tambor de madera) en México, o la marimba, de clara aportación africana, en Guatemala.

La representación suele realizarse al aire libre, en la plaza del pueblo, delante de la iglesia, y puede durar horas, incluso días, con frecuentes paradas para reponer fuerzas, secar el sudor, tomar algo de alimento o echar un trago.

 

Las danzas son parte muy importante de las fiestas, tanto religiosas como cívicas o tradicionales a lo largo del calendario festivo anual. Por ejemplo Carnaval, que en las comunidades mas indígenas se asocia con el año nuevo prehispánico; Semana Santa; Días de Muertos; las Posadas, en Navidad. Hay fiestas locales, como la del santo patrón de cada comunidad, la Virgen de Guadalupe en México, peregrinaciones importantes como la de Chalma, también en México.

Aunque no toda la comunidad danza es general la participación y preparación del pueblo a lo largo de todo el año en la que todos contribuyen de la mejor manera posible: la preparación de los trajes, la decoración del lugar, el acopio y preparación de la comida, realización de alfombras de flores, los fuegos artificiales, muy importantes.

Pero el peso concreto de la organización corre a cargo de grupos o incluso de individuos. En algunos casos hay comités especiales, mayordomías, entre vecinos de una calle o de un pueblo. En las comunidades indígenas un hombre es elegido para desempeñar el cargo, lo que representa un gran honor. Es el "carguero", que deberá salir airoso de la organización, lo que redundará en su prestigio. En el desempeño del cargo podrá incluso vender sus propiedades y acabar arruinado. (El ceremonial indígena mesoamericano funciona como un nivelador social, ya que para los cargos principales se escoge a alguien adinerado que al acabar su función quedará al mismo nivel económico que los demás, aunque habrá ganado en prestigio).

La mayor parte de los pueblos indígenas tienen uno o dos grupos de danzantes que bailan en las fiestas locales, y si no lo tienen, el mayordomo o carguero se encarga de buscarlo en otro pueblo y corre con los gastos del viaje, hospedaje y manutención.

 

Las máscaras

Son el elemento fundamental en las danzas, y aunque pueden representar "hombres blancos" son un claro exponente de las raíces prehispánicas. No se conciben las danzas indígenas sin las figuras enmascaradas y los complejos trajes que completan el personaje. Pueden ser de animales, que en algunos casos dan nombre a la danza, el "tigre", el "venado", el "torito", o de animales que representan personajes secundarios, como el mono. Pueden ser de hombres de caras rosadas y blancos cabellos, los "cristianos", los "conquistadores", o de hombres de caras oscuras los "moros", los "indios" o mostrar rostros arrugados, los "viejitos". Con ellas el danzante representa la personalidad del europeo, con su rostro blanco y barbado, o bien represente las fuerzas del mal con todos los atributos físicos del demonio. "El danzante oculta con ella su rostro, se despoja de su personalidad cotidiana y de sus normales inhibiciones; se identifica con el ser que representa y por espacio de unas horas se pone frenéticamente a vivir la vida de éste" (Mompradé y Gutiérrez 1981).

La máscara puede haber sido realizada por el propio danzante o por el "mascarero" del pueblo y para su propietario, para el danzante, tiene una gran importancia personal y difícilmente se desprenderá de ella. Pone su nombre en la parte interior para que no se confunda con otras similares y la cuida y repara cuando es necesario.

Para el observador es evidente la diferencia de calidad de las máscaras, pero ello no es importante para su dueño. Sus dimensiones son muy diferentes, dependiendo del personaje al que representa. Dado que el papel representado puede durar muchas horas, el danzante protege su cabeza y cara con trapos, que mitigarán la dureza de la madera y recogerán el sudor del portador. Una vez preparado el blando soporte, la máscara se ata fuertemente a la cara del danzante.

Pero la máscara no es el único elemento que caracteriza al personaje. Como en los tiempos prehispánicos, el atavío es imprescindible. La elaboración de la indumentaria puede estar a cargo de los propios danzantes pero algunos atuendos son extremadamente caros, sobre todo los de plumas, o muy complejos. Podemos ver trajes que recuerdan a los de los españoles del siglo XVIII, hechos de gruesos paños de colores, con profusión de adornos, lentejuelas, espejos. Es por ello que hay también establecimientos especializados donde se realizan los vestidos y que pueden ser comprados o alquilados y también reparados. Son las "morerías" en Guatemala.

 

Tipos de danzas

Hay una serie de danzas que parecen ser modificaciones de rituales prehispánicos, entre ellas se encuentra el llamado ciclo del "Tigre".

El tigre (denominación vulgar del jaguar americano) es un animal muy importante en la época prehispánica y existe todo un ciclo de danzas con el animal como protagonista, pleno de sentido ritual y simbólico. El personaje aparece siempre de modo espctacular: además de la máscara lleva un vestido amarillo con las manchas que imitan la piel del jaguar. En la danza se persigue al tigre hasta darle muerte, o hay combates entre tigres, o entre tigre y toro.

En muchas de las danzas indígenas que se encuentran en los lugares mas alejados de las grandes ciudades (por ejemplo en territorio yaqui, tarahumara, huichol, cora, tepehuano, mazateco...) se conserva mejor el carácter prehispánico en el ritmo, la melodía, la entonación o la forma de bailar.  Se han conservado también parte de los atavíos, las pieles de venado, los accesorios espectaculares, los penachos, sonajas, cascabeles en los tobillos, espejos. Y entre los instrumentos se emplea todavía el teponaxtle, diferentes flautas de carrizo y barro y caracoles marinos de distintos tamaños.

Otro grupo de danzas representan un sincretismo entre lo español y lo indígena, entre las que la más llamativa es la de "Moros y Cristianos", el festejo tradicional mas ampliamente practicado en México y existente en casi todos los paises hispanoamericanos. Su introducción se debe a los españoles, ya que formaba parte de su patrimonio y puede entenderse como un proceso consciente de aculturación por parte de las autoridades eclesiásticas, tratando de adaptar y reelaborar el ritual prehispánico y traducirlo a formas españolas (Warman 1985).

Covarrubias describe la danza: "ésta representa las luchas de los musulmanes contra los cristianos, con referencias al imperio de Carlomagno, a las Cruzadas. Los danzantes se dividen en dos bandos, los moros, con su rey o jefe y los cristianos con el suyo. El vestuario, colorista y suntuoso, se compone de trajes de pantalones cortos, mantos y capas y vistosos tocados a modo de corona, hechos de hojalata y tela, adornados con espejos, cuentas y papel de colores. Los tocados de los moros rematan en una o varias medias lunas de plata y los de los cristianos con una cruz. Llevan máscaras, representando generalmente hombres rubios y barbudos. La danza simula combates con machetes, reales o de madera, y la victoria pasa de un bando a otro, terminando, obviamente, con la derrota de los moros. La representación, durante la que se refieren historias, puede durar varios días y se baila generalmente en los atrios de las iglesias. Existe un gran número de variantes de esta danza por todo México y Centro América".

 

Dentro de este mismo grupo se encuentran la Danza de la Conquista, cuyo argumento es evidente, pero cambian los personajes representados en México o en Guatemala.

En Chichicastenango, pueblo del altiplano de Guatemala, podemos ver a Pedro de Alvarado y los españoles de un lado y a Tecum y el rey quiché y los quichés [mayas del altiplano] del otro lado. Primero tienen largos discursos el rey quiché y las Malinches, y el Tsitsimit (brujo). Cuando terminan llegan los españoles. Tsitsimit hace adivinaciones con semillas y comienza la batalla. Los españoles matan a Tecum y Tsitsimit lleva su sombrero al rey quiché, quien llora amargamente. Mientras tanto los españoles bailan gozosos y Pedro de Alvarado hace discursos y se bautiza a los quichés.

La Danza del Torito es otro buen ejemplo de sincretismo cultural. Tomo literalmente la descripción del libro de Ruth Bunzel de la representación de la danza un 29 de octubre dentro de la fiesta de Todos los Santos, una de las mas importantes del calendario y que se celebra del 28 de octubre al 3 de noviembre 3: "los bailadores estaban muy elegantes, sacos y calzones de lustrosa pana en varias combinaciones, brillantes como amarillo oro y verde esmeralda, pródigamente adornada con fleco y acordonado de plata y dorado. Las máscaras son de caballeros con simpáticas caras rosadas y blancas con ojos azules y bigotes dorados (pintura dorada). Son mucho mas pequeñas que la cara humana y solamente están emplastadas por enfrente, y la cabeza es cubierta con telas a las que se han prendido sus bellos bucles dorados (o rojos). Se cubren con sombreros de tres picos adornados con plumas. Llevan medias largas blancas  y zapatos de punta larga (que nos les son especialmente cómodos).

Bailadores solistas: el Patrón, muy elegante con sombrero de ala. En una mano un pañuelo de seda y en la otra un paraguas abierto. Un negro, con máscara negra y especie de vestido militar, es el sirviente. Al frente de ellos están los Matadores, en dos filas, son unos diez, quedan frente a frente  y los bailadores solistas van y vienen entre las filas. Algunos pasos son muy complicados. Tras dos o tres movimientos entra el Toro. Es un niño de unos cinco años con una máscara de toro. Lo persiguen un poco y luego salen corriendo, y viene entonces otro toro, un adulto, y después ambos toros. Los bailadores solistas declaman el texto, que se refiere a que el patrón va a dar una corrida de toros. Luego mas toros. Música de marimbas (Bunzel 1981: 251).

En la versión del altiplano de Guatemala de la Danza del Venado los danzantes usan máscaras con cornamenta de venados y de otros animales. Aparece también un hombre viejo con una máscara característica al que acompañam dos perros, dos niños con máscaras de perros. También hay un tigre con traje amarillo, quien agarra a los que vinieron a ver el baile y se los lleva. La danza se acompaña con marimba de tecomates y chirimía (Bunzel 1981: 491).

 

Un tercer grupo de danzas están basadadas en la vida diaria o en las funciones de antiguos oficios: Arrieros, Vaqueros, Tecomates (tejedores), Panaderos, Segadores... Y dentro de ellas aparece en Guatemala la Danza de Mexicanos, en la que se burlan de los vecinos. Los danzantes llevan máscaras con grandes mostachos y los grandes sombreros que asociamos con los charros. Al final de la danza, aparece el ataud de un mexicano con su sombrerote identificativo puesto encima.

 

Uno o varios personajes sin aparente relación con la trama suelen tomar parte en las danzas. Son los "campos", que aparecen en todas las danzas tradicionales, con pequeñas variantes. Su vestido no concuerda con el del resto del grupo, sus trajes son viejos y ridículos. Llevan máscaras, generalmente negras, pequeños látigos y a veces algun animalillo disecado, con los que persiguen a los niños o jóvenes concurrentes, hablando con voz impostada y aguda. Su función es la de restar solemnidad al ambiente, para que las cosas no se tomen en serio y prevalezca un clima festivo. Ponen el humor en la fiesta, imitan a alguno de los danzantes, se persiguen y juegan entre sí o hacen travesuras a los asistentes. En ocasiones los "campos" indican el cambio de un paso a otro en la danza, pero generalmente sus movimientos son libres, no siguen un modelo establecido y se dejan llevar por la inspiración del momento (Mompradé y Gutiérrez 1981).

 

BIBLIOGRAFÍA

 

BUNZEL, Ruth

1981   Chichicastenango. Guatemala: Ed. "José de Pineda Ibarra". Ministerio de Educación.

 

COVARRUBIAS

s.f.     Danzas Regionales de México. México D.F.: Eugenio Fischgrund.

 

MOMPRADÉ, Electra L. y Tonatiúh GUTIÉRREZ

1981   Danzas y Bailes Populares. 2 vols. Historia General del Arte Mexicano XI y XII. México D.F.: Ed. Hermes.

 

WARMAN, Arturo

1985   La danza de moros y cristianos. México D.F.: Col. Divulgación. INAH.

 

 

Emma Sánchez Montañés

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