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"Vivir sin leer es peligroso porque obliga a conformarse con la vida" (M. Houellebecq)

Gangsterismo económico

Andoni Calderón Rehecho 16 de Diciembre de 2014 a las 23:15 h

"Nuestras escuelas y nuestros periódicos nos han enseñado a percibir como actos de altruismo todo lo que hacemos"

"El engaño no estaba en lo que decían, sino en lo que callaban"

Siempre me he preguntado por qué la deuda generada por dictadores o similares, cuyo principal capital se encuentra en cuentas particulares de prestigiosos bancos de algunos de los más respetables países del mundo, debía ser afrontada por la población del país, abandonada a su suerte y engañada o meramente ignorante o ajena a todos los tejemanejes de sus gobernantes; cuando hace dos meses me encuentro con un libro curioso (Confesiones de un gángster económico) en el que se explica una forma de actuar que está muy relacionada, aunque en realidad tiene otros objetivos. Se trata de un personal especializado preparado para hacer análisis económicos a medio y largo plazo prediciendo grandes éxitos a países con especial interés (grandes reservas energéticas, recursos naturales, posición estratégica, etc.). Este éxito precisa de la construcción de infraestructuras sólidas y extremadamente caras que llevarán a cabo sobre todo empresas estadounidenses. Y la previsión rigurosamente científica permite que se realice la financiación por parte de las instituciones oportunas. El truco consiste en lograr que ésta sea tan grande que no pueda ser devuelta en su totalidad (sí la parte que pague a las empresas constructuras) y deje a los países en manos de acreedores, a la sazón bancos (incluyendo el mundial), FMI y el Gobierno estadounidense que pueden utilizar a los gobiernos de esos países a su antojo. Algo me suena...

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Todo este pobre negocio de años y de afanes de que está hecha la vida

Javier Gimeno Perelló 13 de Noviembre de 2014 a las 14:48 h

Cuando un gran escritor como Luis Landero nos advierte de que su última obra no es literaria en sentido estricto, podemos no creerle y estaremos acertados. Incluso podemos pensar que si todas las obras consideradas no literarias por sus autores lo fueran tanto como ésta, estaríamos más rodeados de literatura y tal vez la vida no sólo estaría hecha de años y de afanes, como nos dice el autor al principio.

Y como estamos ante una obra que sin ser estrictamente novela podría serlo, resulta que su lectura nos produce el placer de toda gran novela. De toda gran literatura.

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Limónov existe y yo lo conozco

Javier Gimeno Perelló 22 de Octubre de 2014 a las 22:36 h

Estamos ante una magnífica novela del género que viene en llamarse biográfico o biografía novelada como la que comentamos en la reseña anterior de Juan Bonilla sobre el poeta futurista ruso Vladimir Maiakovski. Pero a diferencia del autor jerezano, no se puede decir de Carrère que practique la objetividad como narrador ajeno al protagonista. No en vano, nos advierte desde el principio que «Limónov no es un personaje de ficción. Existe y yo lo conozco». A partir de aquí, no oculta su admiración por el personaje, tanto de sus luces como de sus no pocas sombras.

Como en la anterior novela, ambos autores muestran la difícil habilidad poética de convertir a alguien de la vida real en un personaje literario sin abandonar la veracidad -que no siempre es verosimilitud- que toda biografía requiere. De ambos biografiados también hay que decir que son en sí mismos personajes de novela. Biografías noveladas en todo caso que no sustraen la pulsión creativa de toda buena novela, sea o no biográfica, que se precie.

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Conversaciones en Perú

Andoni Calderón Rehecho 7 de Octubre de 2014 a las 20:28 h

Desde que leyera La ciudad y los perros han pasado muchos años. Después vendrían otras lecturas de las obras de Vargas Llosa, entre ellas la magistral La fiesta del chivo; pero nunca -a pesar de haberlo intentado en otras ocasiones- conseguía encauzar la lectura de Conversación en la catedral, tal vez influido porque me evocaba la en ocasiones difícil lectura adolescente de nuestro bautizo con su literatura. Sin embargo, hace unos días conseguí enlazar una y otra página hasta llegar en relativo poco tiempo al lugar donde pone Fin.

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No podemos ir muy lejos con bibliotecarias como usted

Javier Gimeno Perelló 25 de Septiembre de 2014 a las 10:45 h

El jerezano Juan Bonilla elabora en esta novela (Prohibido entrar sin pantalones) una semblanza de Vladimir Maiakovski. Excéntrico, narcisista, ególatra, arrogante, carismático, el que también fuera conocido como el poeta de la revolución bolchevique, logró convencer a sus próceres, a Lenin primero y después a Trotsky, de que el futurismo habría de convertirse en el Arte Oficial de la Revolución, o lo que es lo mismo, el futurismo sería arte revolucionario o no sería nada.

 "[Somos] revolucionarios, el Arte es nuestra sola causa, eso quiere decir que queremos transformarlo todo en Arte... pues el Arte no es otra cosa que la expresión más concentrada y enérgica de la Vida, y Vida es precisamente lo que queremos crear".

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Reseñando los 200 años de un clásico: Orgullo y prejuicio

Sinololeonolocreo 17 de Septiembre de 2014 a las 10:46 h

Hay autores que crean devoción y que reúnen a quienes los degustan en iniciativas y relaciones que los creadores nunca habrían pensado. Es el caso de Jane Austen (con 5 reseñas previas a ésta en nuestro blog) que suscita iniciativas como la del blog Hablando de Jane, que el año pasado participó en la celebración del aniversario de Orgullo y Prejuicio (http://prideandprejudice200years.blogspot.com.es/).

De toda la información que se obtuvo de diferentes procedencias han escogido algunas reseñas y artículos para "inmortalizarlas" en un ebook, que puede encontrarse en http://janeausten.org.es/bookop.xhtml o en https://archive.org/details/OrgulloyPrejuicio200 con distintos formatos.

Entre las reseñas escogidas se encuentran dos que se publicaron originalmente en este blog:

Se encuentran acompañadas por:

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Qué felices ajenos a la historia

Javier Gimeno Perelló 9 de Septiembre de 2014 a las 09:52 h

La familia de Pierre Hardelot pertenece a la burguesía francesa y es propietaria desde varias generaciones anteriores de una importante papelera en Saint-Elme, una apacible villa próxima al Canal de La Mancha. Siguiendo ancestrales costumbres, sus progenitores han escogido como esposa del joven Pierre a la hija de otra familia de la misma escala social. Pero aquél está perdidamente enamorado de Agnès, cuyo principal pero determinante defecto es pertenecer a la clase inmediatamente inferior, lo que significa carecer de dote. De modo que Pierre se debate entre los deseos de su corazón y los de sus más allegados, hasta que se decide por los primeros, dejando a su pretendiente plantada en las puertas del altar y causando gran escándalo a su familia, especialmente a su madre y a su abuelo paterno, pero también a la tranquila sociedad de su ciudad natal.

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Recuerdos de un alemán en París: 1940-1944: crónica de la censura literaria nazi

Juan Carlos Suárez Quevedo 1 de Septiembre de 2014 a las 10:41 h

Gerhard Heller. Recuerdos de un alemán en París: 1940-1944: crónica de la censura literaria nazi.

En este libro, el autor, un nazi atípico muy lejos de la doctrina oficial, relata sus memorias de los años que pasó en París. Publicado por primera vez en francés en 1981, no se ha traducido al español hasta 2012, con un extenso y magnífico prólogo del historiador y escritor Fernando Castillo Cáceres.

Como perfecto conocedor de la lengua y literatura francesa y amante de su cultura, este alemán de Postdam, fue destinado a París en el otoño de 1940 como responsable de la censura literaria francesa y, al mismo tiempo, encargado de la propaganda nazi. Siendo un civil en tiempo de guerra, se le concedió el cargo de Sonderführer (teniente) de la Werhmacht para adscribirlo a los servicios de la Propaganda-Staffel en Francia. En este servicio permaneció hasta julio de 1942 en que pasó, como civil, al Instituto Alemán en París, dependiente directamente de la Embajada alemana. Desde entonces no volvió a vestir el uniforme del ejército.

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Mais Paris libéré... con republicanos españoles en primera línea

Javier Gómez López 25 de Agosto de 2014 a las 09:57 h

Imagen de "Milerenda"

"En la Porte d'Italie, cuando llegamos y una mujer gritó: 'Vive les américains!', uno de mis compañeros respondió: 'No, señora Madame, yo soy un français'" (Manuel Lozano, soldado de la "Nueve")

El 24 de agosto de 1944, tras un avance ininterrumpido de más de 200 kilómetros en un solo día, la 2éme. Division Blindée del general Leclerc consiguió llegar a las puertas de París con la compañía número 9 del 3er. Batallón del Régiment de Marche du Tchad en primera línea. La misión de esta división era asegurar los puentes sobre el Sena para facilitar la entrada de las tropas estadounidenses del general Gerow en la capital.

Leclerc, cuyo verdadero nombre era Philippe De Hauteclocque, aristócrata y militar de brillante carrera, tenía dos frases que pronunciaba con frecuencia y que no dudaba en llevar a la práctica: "No me digan que es imposible" y "No hay por qué obedecer las órdenes idiotas".

Los alemanes, por supuesto, intentaron detener el avance de las unidades francesas que plantaron cara a los cañones antitanque. Leclerc, que no estaba dispuesto a dejar a los norteamericanos el honor de entrar los primeros en la capital, dio órdenes al capitán Raymond Dronne -jefe de la compañía "Nueve" (denominada en español) porque la mayoría de sus componentes eran españoles (146 de 160)- de dirigirse hasta el mismo centro de París con las fuerzas de que pudiera disponer.

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No se necesita la lengua para el silencio

Javier Gimeno Perelló 8 de Agosto de 2014 a las 08:40 h

De la mano de su incondicional admirador, William Faulkner, la crítica ha considerado esta novela "continuación natural" de El niño perdido, aun habiendo sido escrita antes que ésta.

Nouvelle como aquélla, autobiografía "lírica" (Antonio Mochón: "Una ausencia planetaria"), el narrador, el propio Wolfe -así, en El niño perdido-, busca denodadamente la puerta que le abra paso a su lugar en el mundo, "una puerta que sólo había que abrir pero que nunca se abría, tan sólo una puerta, una puerta que nunca encontré".

 

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