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Le Carré, narrador del espionaje

Alfredo Carralero 5 de Mayo de 2017 a las 09:35 h

Hace unas semanas publicamos en este mismo blog una reseña de "El espía que surgió del frío". En esta ocasión queremos hacer un recorrido por la vida y obra del novelista británico.

Nacido el 19 de octubre de 1931 en Poole, condado de Dorset, John Le Carré, seudónimo de David John Moore Cornwell, fue el segundo hijo del matrimonio de Richard Thomas Archibald Cornwell y Olive Cornwell. Su infaccia estuvo marcada por el abandono de su madre a los cinco años de edad y por el encarcelamiento de su padre por fraude. Estas vicisitudes le condujeron a un internado donde cursaría sus primeros estudios, escapándose a Suiza a la edad de 16 años, donde encontró trabajo como cuidador de elefantes en un zoológico. Durante el servicio militar fue destinado al cuerpo de inteligencia británico en Viena, y allí tomaría contacto con el mundo del espionaje de guerra. Posteriormente completó su formación en las universidades de Berna y Oxford, licenciándose en Lenguas modernas. Permaneció durante cinco años en el Ministerio de Asuntos Exteriores, pudiendo familiarizarse con los entresijos de la alta política internacional y el mundo del espionaje. En 1959 empieza a trabajar en el Servicio Exterior del Foreing Office, eufemismo que ocultaba su adscripción al MI6 (servicio de espionaje exterior inglés), y en el MI5, órgano dedicado al contraespionaje dentro del Reino Unido. Estas experiencias nutren, sin duda ninguna, buena parte de su obra posterior

La critica ve en su obra la presencia de Joseph Conrad en su doble perspectiva de planteamiento de los problemas éticos, conjugado con una vertiente en que el/los personajes apuestan su vida en una incierta aventura. Y desde luego la presencia de la obra de Graham Greene, que cultivó antes el género del espionaje. Fue sin duda su novela "El factor humano", cuya trama de burócratas grises que ejercen el sacerdocio del espionaje y se arrogan derechos de vida y muerte, en un universo romo, torvo y deslucido, en blanco y negro como las películas de la época, la que más influyó en la obra de nuestro autor.

Las novelas de Le Carré, tienen, en general, un guión lineal claro, preciso y realista, con intrincadas tramas que, no obstante, se siguen perfectamente; el uso del flashback o analepsis y otras licencias literarias es moderado y siempre adecuado a la situación que se presenta o a su inmediata aclaración. Sus descripciones de personas, lugares o situaciones, son siempre elegantes, precisas y adecuadas al momento. Crea personajes con una profundidad psicológica importante, que en muchos casos trascienden a la distinción entre el bien y el mal, lejos de un maniqueísmo simplista y arquetípico, lo que les hace profundamente humanos. Es el caso, por ejemplo, de George Smiley, uno de sus protagonistas recurrentes, un ser melancólico e intelectualmente brillante, aficionado a la poesía romántica alemana, casado con una mundana aristócrata inglesa a la que ama con pasión, aunque ésta le es infiel de forma sistemática.

Es interesante resaltar que el estilo de sus novelas no sigue el modelo trillado de los best seller al uso que comienzan a despuntar en la literatura anglosajona cuando Le Carré empieza a escribir. El best seller tiene ciertas reglas que permiten, por lo general, una lectura fácil, el mantenimiento de la atención del lector a toda costa, introduciendo para ello acciones y nuevos personajes y situaciones cada quince o veinte páginas y toda una serie de cánones al uso. Lo no implica que este tipo de literatura carezca de calidad, como ocurre con obras como "El nombre de la rosa", antítesis de todo lo anterior. Lo mismo ocurre con las novelas de Le Carré: los largos diálogos de los protagonistas en donde explican sus actos y pretensiones vitales no suelen ser propios de los best seller, y sin embargo, sus novelas funcionan como tales.

Las novelas de Le Carré dejan una suerte de inquietud e intriga. Esa recua de tristes burócratas, de individuos cuya ideología es el cinismo, casi el nihilismo, ejerce el sacerdocio del espionaje en su propio beneficio y en el de su clase social. Resulta muy difícil, casi imposible, que ascienda a puestos de dirección del espionaje inglés quien no haya estado en un college, quien no sea miembro de un club distinguido, con pedigrí, como el Partido Conservador. Desde luego están completamente descartados aquellos que simpaticen con el laborismo o la Trade Union.

Y sin embargo el espionaje británico es y ha sido muy eficaz históricamente. Sólo algunos ejemplos en torno a la Segunda Guerra Mundial: el espionaje inglés logra montar un complejo científico y tecnológico que permite desencriptar masivamente las comunicaciones alemanas más secretas y termina con el proyecto Colosus, la creación de uno de los primeros ordenadores digitales del mundo. O bien, logra sembrar la guerra secreta en la Europa ocupada por los alemanes, armando a grupos de saboteadores, espías y guerrilleros, facilitando armas a los pequeños grupos monárquicos belgas y holandeses. Pero es en la Francia ocupada donde intenta evitar por todos los medios que sus armas lleguen a los partisanos comunistas, y en algunas regiones también anarquistas, entre los que había un gran número de españoles exilados del régimen franquista. Asimismo, el espionaje inglés tuvo en nómina a un importante grupo de generales españoles, vencedores de la Guerra Civil, cuyo fin era mantener a España neutral durante la II Guerra Mundial, y que resultó un éxito total. Tales generales, que no dejaban de hacer alarde de "patriotismo", cobraban en dólares de los servicios secretos anglo americanos. Todo ello está muy bien documentado por Joan E. Garces en su libro "Soberanos e intervenidos" cuyas investigaciones no han podido ser desmentidas hasta la fecha.

La obra de Le Carré, es muy amplia y comprende obras de no ficción, historias cortas y guiones cinematográficos, y desde luego, novelas, que empezó a escribir en 1961. Las dos primeras, "Llamada para el muerto" y "Asesinato de calidad", no despertaron ningún interés por la crítica. No así la tercera, "El espía que surgió del frio", así como su adaptación cinematográfica, cuyo éxito no deja lugar a dudas.

Otras de sus novelas más relevantes son: "La chica del tambor", acerca del enfrentamiento y lucha secreta árabe-israelí; "El sastre de Panamá" (Id.), sobre la invasión de este país por los EEUU; "El infiltrado", donde aborda el tráfico internacional de armas, o "El jardinero fiel" (libre acceso a la película), que describe los sucios negocios de las multinacionales farmacéuticas. En suma, la mayoría de las novelas de Le Carré desgranan el mundo multipolar desde la óptica de los servicios secretos británicos.

 

 

 

 

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