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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 28 de abril de 2017

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El jardín de las horas (1994)

 

Fumío Haruyama: El Jardín de las Horas, Col. "Encina de la Poesía", Asoc. Cultural "El Foro de la Encina", Villanueva de la Cañada, Madrid, 1994.

 

Colección de poemas mínimos (dísticos y con formato "hayku", aunque sólo algunos de ellos lo son), que firma mi heterónimo Fumío Haruyama, profesor japonés de literatura española, que inició su "colaboración" conmigo en Crisantemos, de 1982. Hasta 2002 mantuve la ficción, asumida por casi todos mis amigos y conocidos.  

 

 

Introducción

Desde el mexicano José Juan Tablada, innumerables poetas de nuestra lengua ha sido subyugados por el encanto de esa pequeña y hermosa composición que es el 'hayku' japonés; una larga historia de amor que ha unido a tantos, y que de igual forma muchos tratadistas han estudiado.

Hemos recogido en El Jardín de las Horas hasta 78 composiciones de Fumío Haruyama *, poeta de nuestros días; esperamos que los lectores sean benévolos con mi versión española, un tanto limitada cuando intenta acercarse a las elusivas características del 'hayku', que deben cumplir numerosos condicionantes, como más abajo recordamos, so pena de quedarse en el mero ejercicio métrico o en la graciosa o pinturera coplilla, de mucho interés pero que poco o nada tienen que ver con el sobrio -incluso sombrío- carácter del 'hayku' japonés.

Haruyama escribe habitualmente sus pequeños poemas sin rima (los poetas japoneses no lo hacían hasta la llegada de las influencias occidentales), y se atiene en general (aunque a veces, como tantos poetas japoneses de hoy, se permite licencias 'occidentales') a la triple exigencia ya establecida por Bashóo: naturaleza, estaciones y 'foto fija' de una situación que pueda ser aplicable al hombre, esto es, recurriendo lo menos posible a la metáfora; así, el 'hayku' resulta en exceso austero, diríamos seco, frente a la poesía habitual de nuestra lengua.  Ello también es así porque la ausencia de artículo en japonés obliga en la versión española, bien a no usarlo -con la aspereza que ello produce-, bien a 'desperdiciar' algunas sílabas de las 17 del total, para poder incluir esos artículos necesarios en español.

Clasificamos los 'hayku' de esta colección, que hemos recogido de muy diversas fuentes - citas en libros, en publicaciones periódicas, en tabletas, incluso inéditos -, en tres grupos:

a) el que podemos llamar clásico, en el metro consagrado de 5-7-5 sílabas sin rima;

b) un grupo de 'hayku' rimados, tanto en metro consonante como en asonante;

c) la mayor parte, la tercera, la constituyen las composiciones de Haruyama que llamamos 'dísticos' -no encontramos mejor palabra para describirlos-, esto es, grupos de dos versos, generalmente medidos en 7-11 sílabas (fónicas), aunque también aparecen las combinaciones 4-7, 4-9, 4-11, 4-14; 5-7, 5-11; 7-7, 7-9, 7-14; 9-11, 9-14, 11-11, 11-14, o sus inversas; incluso, las menos habituales 3-8, 4-6, 6-7, 8-7, 8-11 anapéstico, 10-10, 12-10.  Todas ellas, incluso las más raras en el verso español, combinaciones que nunca disuenan, precisamente por haber elegido Haruyama sólo dos versos para cerrar sus composiciones, lo que impide que el oído adquiera 'costumbre'.

Estos 'dísticos' suponen una cierta innovación, claro que más métrica que conceptual, frente al habitual 'hayku'. Sin embargo, el lector puede observar que Haruyama crea sus 'dísticos' para expresar ideas, a veces sapienciales, pero también otras de carácter difícil, aun místico, pero no necesariamente dentro de aquellos temas que arriba recordamos como tradicionalmente adscritos al 'hayku': la naturaleza, las estaciones y su relación con el ser humano.

Quizá valga la pena interrogarse sobre el número de 'hayku' y de 'dísticos' que componen "El Jardín de las Horas".  En las tres partes, son o trece o un múltiplo de trece (1ra. y 2da. partes, 13; 3ra. parte, 52 = 4 x 13).

Haruyama debería darnos su clave sobre esa curiosa cifra que repetidamente usa, el 13, número primo que por cierto no figura entre los que tienen propiedades 'mágicas', aunque por muchos es considerado en el mundo occidental como de 'mala suerte'.

Podemos aquí comentar que el título de la colección lo hemos tomado de un 'hayku' de Haruyama, el que figura en la primera parte de esta colección con el número 11.

Baste añadir que esperamos que esta colección, lentamente preparada a lo largo de los últimos nueve años, contribuya a estimular el interés de sus lectores de lengua española por la poesía japonesa, particularmente por los breves, fulgurantes 'hayku', que pueden añadir a nuestra vida, si consiguen una honda y polisémica intención, un poco de luz, de paz y de equilibrio con la naturaleza que nos rodea.

 

* Fumío Haruyama, profesor de Literatura Española de laUniversidad de Takamatsu, en la isla Shikoku, Japón, frente al mar de Harimá. Estudio Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de  Madrid, y durante su doctorado lo conocí. 

 

 

Tres haykus 

  

Al árbol vuelven

las hojas que en el parque

dispersa el viento.

(1993) 

 

 

Llegó la siega.

Duerme aún la cigarra

bajo la tierra.

(1983) 

 

 

Corre la hormiga,

el grano a sus espaldas,

y ya tirita.

(1993)

 

 

Trece dísticos

 

Apaga el Labrador

su Sed con el Rocío de la Noche.

(1982)

 

 

No es el Hombre más alto

que hasta allí donde llega su Cabeza.

(1982)

 

 

Hay una Esquina infame en el Futuro

donde el Dolor acecha.

(1983) 

 

 

¿Quién espía

detrás de esas Ventanas que decimos Estrellas?

(1983)

 

 

Sólo el Hombre

que se tiene a sí mismo no está solo.

(1983) 

 

 

Y examinando a la Hormiga, dijo Dios:

"En verdad, soy todopoderoso".

(1983)

 

 

¿Hay Ciervo tan veloz que alcance

al Amor que se escapa?

(1983)

 

 

El Sonido que vierte la Campana

sacia mi Sed antigua.

(1993) 

 

 

Un siglo de Silencio:

breve respuesta a la Palabra necia.

(1993) 

 

 

Sólo Amor y Amistad

van más allá del Tiempo.

(1983) 

 

 

Ni está inmóvil el Mar

ni hace pausas el Tiempo.

(1993) 

 

 

Tan solemne e inútil,

el dorado Ropaje del Árbol en Otoño.

(1993) 

 

 

Dos Lunas iluminan

el pálido Rosal junto al Estanque.

(1983) 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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