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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Jueves, 23 de marzo de 2017

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Labio de hormiga (1985)

Labio de hormiga (con Ángela Reyes), Col. Altazor, A.P.P., Madrid, 1985

 

Poemas escritos "al alimón" (un verso Ángela, un verso yo) durante un viaje.

 

 

Introducción

 

 

Todo los poemas fueron escritos en 1985, en colaboración con Ángela Reyes, algunos en el curso de viajes, entre ellos a Alemania y a Galicia; la clave es muchas veces surrealista, como conviene al modo de su realización.

 

Ensayamos muchas medidas y formas métricas, con distinta fortuna; en verdad, algunas de ellas parecen no ofrecer soluciones. Pero discutimos y nos divertimos mucho escribiéndolos.

 

En algunos de los poemas ("Cartas"  y "El valle"), ensayamos la ruptura del clásico ritmo 7-11. Otro, "Esta dureza del corazón", es otro experimento en ritmo 8-12.

 

Los dos últimos versos de "Lago Lemán" sirvieron para dar título al poemario, acorde con su inspiración surrealista. 

 

 

Tres poemas 

 

 

 

 

Dios de la selva

(1985)

 

Dios de la selva,

labio que entrecruza la medida

donde el corazón hace su lecho.

Quisiera prolongarme,

extender mi náusea hacia el abismo.

 

Pero tú nunca acoges

esta lágrima que hierve mansamente.

Pero tú no recuerdas

dónde nuestros nombres perdieron sus vocales.

 

Dios de la selva,

¿a qué penacho muerto de las cumbres

pertenece este insomnio?

Cuando todo caduque

y la palabra sea linfa muerta,

¿en qué concierto tú y yo seremos hojas,

alondra fatigada, puerta al viento?

 

Dame la voz, que yo te doy la paz del cofre

que entre maderas guarda

olor a sueño y brea.

 

Dame el silencio, también,

que mi piel es azul, Dios de la selva,

y nadie la reclama.

 

 

 

 

Miedo

(1985)

 

Rasga mi piel una gota

de este silencio. A tu lado

soy un llanto prolongado

que ha sufrido su derrota.

 

¿Quién oculta el estandarte

donde colgué la fatiga?

¿Quién en la noche me hostiga

para que deje de amarte?

 

Voy hacia ti. Te presiento

en la luz de la palabra,

en el ensalmo que labra

despacio, mi pensamiento.

 

Me dilato en tu espesura,

tépida prisión del día.

Pierdo la melancolía

que colmaba mi locura.

 

Venid, fantasmas del valle

donde corre la violencia.

Os doy mi verde presencia,

¡decid al miedo que calle!

 

 

 

 

La casa vieja

(1985)

 

Vuelvo a la puerta de la casa

con los recuerdos que me acusan

hace tiempo. Recorro cálidos

rincones donde el llanto surge

como bufón desnudo y triste.

 

Alguien me busca tras los cuadros

que mi madre colgara. Alguien

me roza con un dedo antiguo

¾húmeda huella en la mejilla¾

y pone voz a mis zapatos.

 

De las alcobas surgen sombras,

voces que desde ayer me llaman

del arambol de la escalera,

oscuras voces junto al fuego

rememorando a los ausentes.

 

Oh, casa de los padres, donde

nació mi altura, germen blanco

que maduró el peciolo eterno

de aquella flor que fue mi infancia,

perdida herencia, dulcedumbre...

 

Mas nada existe sino el rostro

amarillo de los espejos,

vida enquistada en el armario

grande, y ojos que nos vigilan

desde el vasar de la despensa.

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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