Ir al contenido

Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Lunes, 23 de octubre de 2017

Inicio | ¿Quiénes somos? | Editar mi portal

Cofre de misericordias (con otros 10 autores), Dulcinea Ediciones, Madrid, 2010.

Cofre de misericordias, Juan Ruiz de Torres y diez autores más, prol. Óscar Barrero, ilust. Ramón Castañer, Dulcinea Ediciones, Toledo, 2010. 

 

Ejemplos, comentarios.

 

Introducción

 

Todo libro es un ejercicio particular de ingenio y, sobre todo, de esfuerzo. Pero este Cofre de misericordias quizás lo sea de modo particular, porque ha reunido a once escritores en un empeño extraño: escribir veintiocho trabajos literarios en torno a las obras de misericordia que aprendimos (y quizás olvidamos) en el Catecismo. Pero los once escritores debían partir de un condicionamiento (ya aludido por el profesor Óscar Barrero en sus Palabras previas): un esquema en que eran distintos para cada trabajo, no sólo su objetivo principal -glosar una de las catorce obras de misericordia-, sino

- el tema central: religión, política, arte, filosofía, música, historia, biología, economía, medicina, astronomía, botánica, política, biografía, geografía, erotismo;

- el lugar: Marruecos, el Ártico, Andalucía, Tailandia, India, Caribe, Sahara, Extremadura, Madrid, Galicia, Levante español, Asturias, Bélgica, Asia Menor, Castilla, Palestina, Asia, Chile, Grecia, México, Alemania, Rusia, EE.UU., Colombia, Italia, Egipto,  Centroamérica;

- la época: Siglo XIX, 1990, siglo XX, 1960, mítica, 1940, Roma clásica, siglo XXI, siglo XV, Grecia clásica, 1914, Edad Media, 1936, siglo XVI, siglo XVII, siglo XVIII; 

- el género literario: fábula, poesía, teatro, epístola, cuento, épica;

- el sujeto hablante: yo masculino, yo femenino, nosotros, él, ella, impersonal.

Puesto que los trabajos tendrían entre dos y seis páginas -con mayor margen para las piezas de teatro-, acordamos también que se escribirían dos textos sobre cada obra de misericordia, o sea veintiocho en total.

La distribución de todo el ejercicio estaba dada (la preparé yo, en una noche de insomnio, hace al menos una década). Cada escritor tuvo la oportunidad de elegir las propuestas que más le atraían. En general, los autores -con experiencias y edades muy variadas; véanse las microbiografías- eligieron dos trabajos, aunque algunos escribieron tres e incluso cuatro.

A este ejercicio -que nos convocó repetidamente a gratas conversaciones en la "Casa del Tiempo"- se unieron el profesor Óscar Barrero Pérez, de la Universidad Autónoma de Madrid (que ha escrito las Palabras previas y de la contraportada y que ya intervino en un ejercicio anterior, los treinta y nueve cuentos de Casi todos los ángeles tienen alas) y el pintor Ramón Castañer (que nos obsequió las ilustraciones de portada e interiores, representando cada obra de misericordia con una sola apoyatura: la mano).

Esperamos que este libro, cuya realización se ha extendido a lo largo de medio año, haya merecido la pena.  

                                                    Juan Ruiz de Torres

 

Ante la imposibilidad de incluir ejemplos de cada uno de los autores, muestro debajo dos trabajos míos.

 

Dos cuentos

 

Los cuervos de Tamuda

(Religión - Marruecos - S XIX - Fábula - Nosotros)

 

Hacia fines de 1895, un grupo de soldados españoles se dirigían de Tetuán, que acababan de ocupar para dar un escarmiento al sultán, hacia Xauen, al pie de las montañas del Rif. Acamparon junto a los vestigios de Tamuda, abandonado poblado prerromano, entre cuyos restos apenas había perros hambrientos y bandadas de cuervos, que se acercaban al olor de la comida...

 

1

 

Todos debemos escuchar al Kroc. Porque él es el señor de la antigua sabiduría; el Kroc sabe más que ninguno de nosotros.

El Kroc es muy viejo. Ha visto muchos ciclos de  nieves o de polvo, más de los dedos de doce patas, y conoce lo que es bueno y lo que no lo es para nosotros, la nación de los Auiin.

Sigue siendo fuerte y hermoso, aunque su plumaje, que fue brillante, esté descolorido y su fuerte pico a veces no consiga quebrar los frutos con cáscara.

Todos queremos al Kroc. Los Auiin respetan al Kroc. El Kroc es sabio, pero tiene mal carácter cuando olvidamos los principios sagrados que debemos cumplir.

¡Auiin, pueblo antiguo y fuerte, nunca olvides que eres el primero y mejor entre los pueblos que surcan los cielos!

 

2

 

Estos son los principios de los Auiin, los principios que no podemos olvidar, los principios sagrados que los Auiin cumplieron y cumplirán siempre.

Los Auiin comerán todo lo que es comible. Beberán todo lo que es bebible. Guardarán todo lo que es redondo y brillante, pero sólo hasta que formen pareja estable. Buscarán el Salkok cuando puedan.

Los Auiin-ellas amarán a los Auiin-ellos, cada uno según su pareja, hasta que queden quietos sobre  la nieve o sobre el polvo.

Porque así son los Auinn: llenos de amor a los hermanos-ellas y a los hermanos-ellos, pero lejos en el amor de los no-Auiin.

Y esos y otros son los principios de los Auiin, que el Kroc conoce e impide que olvidemos los que somos menos sabios.

 

3

 

No son tan importantes como buscar el Salkok, pero los Auiin también tenemos otras cosas que completar en cada ciclo. Y Kroc nos lo recuerda, desde su plumaje caedizo y su pico no-tan-fuerte.

Los Auiin debemos no-amar,  separar de nosotros y de nuestros nidos a otros amos de los aires no-Auiin. Aunque sean grandes y buenos cazadores como los Vultii o los Agüiir.

Ellos no son Auiin: ¡fuera del mundo de los Auiin!

Claro, no podemos olvidar a los no-Auiin que corren sin levantarse de la tierra. Un Auiin puede y debe comerlos. Si están quietos sobre la nieve o el polvo, hay que abrirlos con nuestros fuertes picos, para que alimenten a los pequeños Auiin.

A veces, es bueno que vengan otros no-Auiin y abran con sus picos o patas a los grandes quietos sobre la nieve o el polvo.

Estos, y otros, son los principios que los Auiin siempre obedecerán, y que el viejo Kroc no permite que olvidemos.

¡Porque los Auiin son sabios, los Auiin son fuertes, los Auiin no deben nada a los no-Auiin!

 

4

 

Algunos Auiin creen que no hay que menospreciar a todos los no-Auiin. Por ejemplo, a los Altori, que surcan las aguas y no son buenos para comer, o a los Puri-puri, que corren por los montes que se ven desde Meloc.

Pero los Altori no pueden ser amigos, pues enfangan el agua que los Auiin beben.

En cuanto a los Puri-puri, aunque van en grupos como los Auiin, no deben ser respetados ni menos queridos, pues son de muchos  pelos, son de muchos tamaños, y a veces nos gritan "gab, gab" cuando estamos comiendo lo que tenemos que comer. Y los Auiin deben volver al cielo hasta que los Puri-puri se van.

Ay, los Puri-puri nunca dejan nada cuando se van para que lo coman los Auiin. ¡Vergüenza sobre los Puri-puri y sobre los Auiin que amen a los Puri-puri, grita el Kroc!

 

5

 

Esta luna ha llegado un Puri-puri a los campos de Sin-Milii. Es distinto a los otros que viven por aquí. Es amarillo, y es fuerte, y tiene ojos oscuros como los Auiin.

Por supuesto, no puede ir por el aire como los Auiin. Pero hace cosas que nos  llenan de curiosidad.

Por ejemplo, un día que comía un sabroso Ruoo, joven y lleno de suculenta grasa, voló hasta allí un joven Auiin. Estaba hambriento y se acercó al Rucco. Se acercó con temor, porque el Puri-puri amarillo comía despacio con su gran boca  y sus grandes muchos-picos que desgarran la carne.

El Puri-puri amarillo levantó sus ojos oscuros y miró fijamente al pequeño Auiin. Y para sorpresa de los Auiin que vigilábamos desde los árboles, el Puri-puri se levantó y empujó con  la boca lo que quedaba del sabroso Ruoo hacia el Auiin.

Y el Puri-puri se dio media vuelta y se fue hacia Sin-Milii, las viejas piedras donde ya ningún Milii habita.

Nunca un Auiin ha dejado su comida para otro Auiin, ni mucho menos para un Puri-puri. Todos los Auiin se quedaron muy asombrados. Esto no lo ha enseñado el Kroc jamás.

 

6

 

Son estos tiempos extraños en nuestra tierra. Los  Auiin son señores de todas las tierras y a todas las tierras podemos ir. Y sobre las viejas piedras de Sin-Milii hemos  volado juntos o por parejas de Auiin-ella con Auiin-él durante muchas, muchas lunas.

Pero hay estos soles largas filas de Milii sobre el polvo que se mueven hacia donde-viene-la nieve. Los Milii son los únicos seres a los que tememos. Los Milii no son nada buenos para los Auiin. No nos comen, pero arrojan con sus fuertes patas grandes piedras.

Los Auiin no pueden arrojar piedras, aunque algunos hemos tratado de volar con ellas y dejarlas caer. Pero son piedras muy pequeñas y no pueden hacer daño a los Milii. Estos Milii caminan ahora cerca de las piedras de Sin-Milii, llevan largos palos y todos tienen pieles que parecen hierba seca.

No siempre los Milii nos lanzan piedras, pero es peligroso estar cerca. Hace pocos soles que nos acercamos a su comida quizás demasiado, y uno de los Milii hizo un ruido terrible con su palo y uno de nuestros Auiin se quedó quieto sobre la nieve o el polvo.

 

7

 

Los Milii no se van de los campos de Sin-Milii. Tienen fuego, tienen comida, buena para ellos, y buena para los Auiin.

Los Milii tiene muchos palos. En uno más grande hay una piel que el viento mueve, y es de color sangre y de color-pata-de-Auiin. Los Milii rodean ese palo y lo cuidan mucho desde el sol hasta la luna.

El Puri-puri amarillo no se acerca a los Milii; quizás tiene miedo. Los Auiin temen al Puri-puri amarillo, el Puri-puri amarillo teme a los Milii. Qué extraño es temer.

Un Auiin joven  se acerca sobre sus patas a un montón de comida de los Milii. Los Milii no le miran.

Un Milii coge un palo y va a golpear al Auiin-joven. Pobre Auiin, quedará sobre la nieve o el polvo. No se puede hacer nada más que gritar todos juntos. Pero el pequeño Auiin se ha quedado quieto, sin surcar el aire ni mover las patas.

De pronto, el Puri-puri amarillo llega de un salto y abre la boca con sus grandes muchos-picos.

El Milii corre, suelta el palo.

El Auinn-joven abre sus alas por fin y escapa. El Puri-puri amarillo se vuelve sobre sí mismo algunas veces, y luego se tumba sobre las piedras viejas de Sin-Milii.

Los Auiin saben ahora algo que no les enseñó el Kroc: que hay que ayudar a los débiles. Ahora llamaremos Kroc-puri-puri al Puri-puri amarillo.

También nos puede enseñar cosas este Puri-puri, cosas que no están en las admoniciones del Kroc.

El Puri-puri amarillo es sabio, aunque no tiene alas ni pico.

 

 

Mensajes al colectivo "Menéndez"

(Biología - Extremadura - s. XXI - Epístola - Nosotros)

 

13.4.2005

Instituto "Rosalind Franklin" de Biología Molecular

Mérida (Badajoz)

Estimado Sr. Lucio Menéndez:

Recibimos sorprendidos su carta del 9 de abril corriente, con los prolijos anexos que la acompañan. En vista de lo urgente del tema, hemos decidido responderle vía internet, puesto que Vd. nos incluye su dirección de correo electrónico.

Decimos arriba que hemos quedado sorprendidos, y no poco, por varias de las afirmaciones que hace en su carta, aparentemente apoyadas por la documentación que adjunta. No sabemos exactamente cómo decirlo, pero su propuesta nos ha parecido ¾a varios miembros con experiencia del Instituto¾  fuera de cualquier posibilidad de verosimilitud, por decirlo sin exagerar.  Su postulado de que las evoluciones progresivas de las proteínas que la cercanía filogenética, se puedan "controlar", o como Vd. dice, "impulsar" mediante "conjuros a nivel subatómico", nos ha dejado muy perplejos.

Lamentamos decirle que en el estado actual de los conocimientos en Biología Molecular nada autoriza a pensar que esos "conjuros", por muy entrecomillados que los defina Vd., tenga la menor utilidad ni relación con la evolución de las proteínas.

Atentamente,

 

2.5.2005

Instituto "Rosalind Franklin" de Biología Molecular

Mérida (Badajoz)

Estimado Sr. Menéndez:

Vemos que Vd. insiste una vez más en su teoría del "conjuro determinante de la evolución proteica". Respondemos porque su carta viene acompañada de la recomendación del Dr. J. H. No ponemos su nombre en claro porque estos correos no son nunca absolutamente seguros, y no quisiéramos que el buen nombre de su amigo quede involucrado en esta historia; mucho nos tememos que J.H. les ha prestado su nombre algo inocentemente, sin conocer a fondo (ni en  superficie) su teoría que, ahora ya lo decimos, no podemos calificar más que de disparatada.

Esperamos que éste sea nuestro último intercambio epistolar; por nosotros nada hay más que agregar.

Atentamente

 

10.6.2005

Instituto "Rosalind Franklin" de Biología Molecular

Mérida (Badajoz)

Mensaje para Lucio Menéndez:

Los tres últimos mensajes que recibimos, uno de ellos por correo certificado, otro certificado con acuse de recibo y el último, de ayer, por instancia de apremio y vía judicial, confirman nuestras sospechas de que tenga Vd. un acusado desequilibrio nervioso.

Hemos pedido a nuestro buen amigo el Dr. J. H. que le haga entrar en razón; nos ha respondido como esperábamos, afirmando no tener nada que ver con Vd., ofreciendo sus disculpas y proponiendo que no hagamos caso a sus mensajes.

Debemos añadir que el tono crecientemente agrio de esos mensajes nos está resultando difícil de tolerar.  

 

11.9.2005

Instituto "Rosalind Franklin" de Biología Molecular

Mérida (Badajoz)

Lucio Menéndez:

¿Cómo que "se siente insultado por nuestra actitud"? ¿No le parece que es al contrario? Le pasamos, junto a este mensaje, copia de los cuatro últimos suyos; examine su contenido y sus expresiones, y verá quién es el agraviado.

No obstante, una vez más, le queremos hacer ver lo absurdo de sus propuestas. Resumiendo:

  • a) nada avala su pretensión de que existan "fuerzas desconocidas en la conjunción de mentes que producen efectos cualitativos a nivel molecular";
  • b) sus "experiencias indubitables" con el que Vd. llama "maestro en fuerzas védicas" nos han parecido de tebeo, o de "cómic", como Vd. prefiera;
  • c) la "desviación de las órbitas atómicas que producen efectos observables en la conjunción proteica" es una bonita frase para una película de Star Trek, pero no existe asomo de relación con campo científico alguno, y es lástima que así sea, porque nos ahorraría muchísimo trabajo.

Por favor, desista. O más bien, intente desarrollar su teoría dentro de esa "Academia Tántrica Mundial" con la que está en contacto. 

Damos por terminada aquí nuestra correspondencia, aunque en verdad que últimamente nos empezaba a distraer en los descansos de nuestro trabajo de investigación (no tántrica ni védica, ay).

 

14.1.2006

Instituto "Rosalind Franklin" de Biología Molecular

Mérida (Badajoz)

Lucio Menéndez, o como se llame:

Ahora resulta que "Lucio Menéndez" era un seudónimo que encubre a un "grupo de personalidades muy distinguidas del mundo científico español". Haberlo dicho antes, caramba.

Pues nos dirigiremos en plural a ese "grupo de personalidades distinguidas": aunque sean muchos, no es el valor de una opinión científica la suma de los valores de cada persona que la emite, sino la mejor de las emitidas. Y con esa vara de medir (dictada por el sentido común por otra parte), nos parece que siguen quedando Vds.,  tanto a nivel individual como del grupo, lejos de algo que siquiera se pueda examinar, discutir o considerar como remotamente relacionado con la verdad científica.

Cierto que en la historia de la Ciencia ha habido verdades incontrovertibles que han quedado en el "túnel de la Historia", como ¿Vd.?, ¿Vds.?, dicen. Pero eso fue antes de que el método científico sustituyese a las "verdades" teológicas, hace ya cuatro o cinco siglos.

En suma: señores "Lucio Menéndez". Estamos exactamente donde estábamos hace nueve meses, cuando recibimos su carta adornada de adjuntos. Carta y adjuntos que conservamos con cariño, pues todo el asunto nos ha proporcionado muy buenos ratos, aparte de algunos enfados iniciales.

Quedamos atentamente de Vds. todos,

 

23.2.2006

Instituto "Rosalind Franklin" de Biología Molecular

Mérida (Badajoz)

Ya no vamos a seguir, Menéndez, con esta farsa. Apenas nuestro buen humor colectivo nos ha permitido llegar hasta aquí.  ¿Que todo ha sido un desagradable error, y que, después de todo, Menéndez es su nombre, y que el "grupo de científicos destacados" no tiene nombre colectivo alguno. Buena está la  broma. Pero basta.

No vuelva a escribir, pues devolveremos su carta.

 

5.5.2006

Instituto "Rosalind Franklin" de Biología Molecular

Mérida (Badajoz)

Lucio Menéndez:

Ahora sí que nos ha sorprendido Vd. ¿De modo que estos meses ha estado empeñado en "conjurar una evolución proteica en una mezcla de enzimas para producir metabolitos eficaces" en la curación de varias enfermedades. Caramba, si eso fuese posible, nos ahorraría mucho trabajo. Podríamos considerar ofrecerle un puesto de "acelerador de procesos", ponemos por caso. Bien: le rogamos que nos tenga al corriente de sus avances, pero que no vuelva a escribir hasta que no se haya producido esa "evolución proteica" que intenta.

  

8.5.2006

Instituto "Rosalind Franklin" de Biología Molecular

Mérida (Badajoz)

Lucio: nos habría gustado acabar la correspondencia lamentable (y divertida a ratos) que hemos sostenido estos meses con alguna expresión elegante o educada. Pero no va a ser posible, la verdad.

Todo este tiempo hemos estado reprimiendo nuestra indignación por sus peculiares actividades. Y por sus declaraciones. Y por sus exigencias ridículas. No cabe duda de que podríamos haber entablado acciones legales para defendernos. Pero, afortunadamente, la vida (y sus propias acciones, que todo hay que decirlo), se han encargado de poner las cosas en su sitio. Los insultos, la maledicencia que ha desplegado contra nuestro querido Instituto en correos privados y declaraciones públicas los perdonamos. Y punto y aparte. Su mente, desde luego extraviada, no merece un trato más individualizado. Desde luego, nuestro Instituto no se siente insultado, no faltaba más. No solamente eso: si deja de escribirnos, por nosotros olvidaremos todo lo ocurrido, y aun le perdonamos tantos insultos gratuitos vertidos por Vd. Quizás en su descargo esté ese desequilibrio que es imposible dejar de percibir en todos sus envíos.

Pero no le quepa duda de que no nos vamos a acordar de Lucio como de un episodio grato. Por eso, sólo nos queda, aunque perdonemos sus insultos, cerrar esta correspondencia diciéndole, sin gritar pero en voz bien alta: LUCIO, QUE LE DEN.

  

 

Un comentario

(Tomado del prólogo)

 

Aunque en el ámbito literario el adjetivo experimental acostumbre a asociarse, casi de forma automática, a los ejercicios vanguardistas a los que tan aficionados fueron los jóvenes, y no tan jóvenes, afectados por el virus del 68, nada impide aplicarlo, haciendo alarde de cierta generosidad interpretativa, a propuestas como la ideada por Juan Ruiz de Torres para compartirla con sus lectores y sus amigos, una buena parte de estos últimos satélites de la poblada orbita poética de Prometeo.

La idea de embarcar a un conjunto de escritores en un proyecto colectivo con la intención más o menos experimental a la que aludo tiene precedentes. Me limitaré a evocar dos. A Sinesio Delgado se le ocurrió publicar en diferentes números del Madrid Cómico de 1886 una novela cuyos capítulos firmarían autores distintos, sin que cada uno de ellos tuviera que preocuparse de lo que el siguiente hubiera de hacer. El resultado fue una novela más bien desquiciada que llevó por título Las vírgenes locas, proyecto en el que intervinieron once escritores [1], entre ellos  algunos tan renombrados como Jacinto Octavio Picón, José Ortega Munilla y Clarín.

Idéntica idea, con resultado similar, animó a los dieciocho autores de Nueve millones (1944), obra pensada en un principio como texto radiofónico y finalmente publicada como novela. Cada capítulo de ella fue firmado por un más o menos prestigioso escritor del momento y, al igual que en el caso anterior, el autor se encontraba con una tarea ya realizada por los anteriores; se trataba, pues, de dar continuación a la historia hasta que esta llegara a un desenlace que nadie conocía en el momento de escribir su parte. Luis Astrana Marín, Concha Espina, Joaquín Calvo Sotelo, Carmen de Icaza, Emilio Carrere y un joven Camilo José Cela, entre otros, participaron en un empeño colectivo a la postre convertido en un pintoresco relato experimental que, paradójicamente, se iba destruyendo a medida que intentaba construirse.

La propuesta del padre de este otro proyecto, Juan Ruiz de Torres, autor él mismo de cuatro de los textos, enlaza con otro empeño suyo igualmente teñido por el barniz del experimentalismo moderado, el de la inquietud que no llega a atemorizar, ni pretende hacerlo, al lector convencional. En Casi todos los ángeles tienen alas (2007), libro anterior firmado por él y por David Escolar Galindo y Alejandro Moreno Romero, ambos también presentes en este, el punto de partida tenía igualmente su punto de originalidad: escribir una serie de cuentos cuyos títulos venían ya dados a los autores.

Los dos libros tienen en común el hecho de restringir la libertad del creador por pautas prefijada con anterioridad a la redacción del texto. De entrada, por una orientación temática obligada: una obra de misericordia como eje argumental es la primera de un total de seis condiciones. He aquí las otras cinco: tema secundario, espacio, cronología, género y voz. El libro, en consecuencia, es una especie de tour de force, algo así como una carrera de obstáculos en la que los autores han aceptado participar sometiéndose a unas normas estipuladas aunque, como podrá apreciar el lector, moderadamente flexibles en último término. Es de este conjunto de limitaciones de donde deriva la condición experimental que es factible adjudicar al libro.

Bien se entiende que en un trabajo colectivo como este resulta imposible buscar nexos que permitan un análisis común. Los participantes en la aventura son once autores dotados de voces diferenciadas, en cada una de las cuales el lector tendrá la posibilidad de reencontrar al viejo amigo cuya obra ya conoce o descubrir al nuevo hasta ahora ignoto para él. Quien esto escribe se guarda sus querencias para no influir en las inclinaciones de nadie. Que sea el gusto particular del lector el que valore los resultados de un reto no precisamente fácil.

                                                  Óscar Barrero Pérez

[1] Como en el caso de este libro, curiosamente (N.E.)

 

Género al que pertenece la obra: Narrativa
Bookmark and Share


Escritores complutenses 2.0. es un proyecto del Vicerrectorado de Innovación de la Universidad Complutense de Madrid
Sugerencias