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Hablar de libros con los mapas de lectura

Michela Montesi 30 de Septiembre de 2009 a las 10:10 h

Hay muchas formas para hablar de libros. Los lectores de este blog están acostumbrados a las críticas que, mezclando impresiones y opiniones personales con algunas pistas sobre historia y temas principales, presentan los libros desde el punto de vista de los gustos de un lector.

Una forma alternativa para hablar de libros es verlos desde el punto de vista de otros libros y artefactos humanos organizados en los que se suelen denominar "mapas de lectura".
Un mapa de lectura, según Neal Wyatt, "es un viaje visual basado en la Web que traza las miles de asociaciones posibles y los temas relacionados con un libro a través de otros libros, imágenes, música, enlaces a sitios Web, y material adicional". Su función es la de sugerir lecturas relacionadas con un título o un tema, dando visibilidad a la entera colección de una biblioteca (incluido el material no librario) y entreteniendo. Las relaciones entre libros no solo se establecen en base a los temas tratados, pues pueden jugar un papel los personajes, su visión del mundo y sus gustos, el marco de la historia, o las sensaciones que la lectura produce en el lector.

Una famosa bibliotecaria americana, Joyce Saricks, de hecho, habla de libros que producen adrenalina o emociones, de otros que estimulan nuestro intelecto, y finalmente de libros que nos entretienen proyectándonos en complejos paisajes. En fin, cada lectura supone una respuesta distinta por parte de cada lector, y como las experiencias lectoras, las asociaciones que podamos establecer en un mapa de lectura son prácticamente infinitas... de ahí que diseñar un mapa de lectura sea algo fundamentalmente creativo.

Conociendo los mapas por haberlos construido y por haberlos utilizado, me costaría decir con seguridad si se disfruta más haciéndolos o navegando por sus páginas. Por lo que concierne al placer de navegar por unos mapas, basta con echar un vistazo a los que crearon unos estudiantes de la Facultad de CC de la Documentación de la UCM: El niño con el pijama de rayas, por ejemplo, desarrolla las temáticas del nazismo, holocausto, y campos de concentración con novelas que se han adaptado a la gran pantalla; El Conde de Montecristo nos introduce en grandes temáticas como el amor y el desamor, la acusación injusta, y la venganza a través de obras clásicas; El código Da Vinci y La joven de la perla giran alrededor del mundo de la pintura; y finalmente, Realidad, ficción y más analiza diversos grados de ficción literaria en novelas que cuentan historias de mujeres.

 

En cuanto al placer de hacerlos, puedo decir con certeza que los alumnos que diseñaron los mapas que acabo de reseñar disfrutaron muchísimo. Les gustó tanto la experiencia de crearlos que me pregunto si no les gustaría a otros hacer lo mismo. Imagino un mapa colectivo en el que toda la comunidad de la Universidad Complutense pueda participar. Las asociaciones a desarrollar girarían alrededor de un libro muy prestado, que no forme parte del currículo, como por ejemplo la novela tan popular de Stieg Larsson, Los hombres que no amaban a las mujeres. La misión sería establecer relaciones entre este libro y otros, promocionando la colección de la biblioteca y sugiriendo nuevas adquisiciones, todo supervisado por unos bibliotecarios. Una especie de Wiki, según me sugieren, aplicado al universo de los libros y con un toque "artístico", donde el bibliotecario en lugar de sugerir lecturas, actuaría como mediador entre lectores... ¿Qué os parece?

 

Este post está basado en unas actividades que hemos realizado en la clase "Estudio de la Cultura del Texto y de la Lectura".

(Sinololeonolocreo: Enlazamos con el blog que sobre el tema mantiene la autora)

 

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Comentarios - 12

Long John Silver

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Long John Silver - 5-10-2009 - 17:49:10h

Seguramente tienes razón: no hay libros tontos, sino sólo lectores tontos (ahí me has pillado). ¿Alguien habló de prohibir los best-sellers? A mí jamás se me ocurriría. Simplemente creo que educar es abrir perspectivas, no confirmar a cada cual en sus puntos de vista, que pueden ser limitados y empobrecedores. ¿De verdad que el objetivo de la educación es que todos logren un “nivel parecido”? ¿Y el de la alimentación que todos alcancen la misma altura? ¡Y yo que pensaba que se trataba de que todo individuo se desarrollara plenamente, llegando cada cual a lo máximo que pueda! ¿Nunca has tenido un alumno que destacara (por encima o por debajo)? Ni todo el mundo es igual de inteligente, ni igual de culto, como no es igual de alto, guapo o joven. No todo el mundo va para premio Nobel de Física, como no todo el mundo posee condiciones para jugar en la NBA. ¡Ni falta que hace! No pasa nada por reconocer que el reparto natural de inteligencia no es democrático, mientras no se confunda la inteligencia con el valor de un ser humano (como si una inteligencia algo menor fuese una tara que hiciera menguar su valor como persona). Los derechos o la dignidad del hombre no residen inmediatamente en su inteligencia (a no ser que se sea un defensor acérrimo de la eugenesia). ¡Hay cada mala persona con cocientes intelectuales de impresión!
En resumen: yo no prohibiría a nadie ninguna lectura, incluso lo escrito por escritores muy tontos que comenzaron por ser lectores muy tontos. Sólo intentaría ampliarle sus horizontes. Por ejemplo, no le prohibiría a nadie leer “Mein Kampf”, pero, acaso porque no soy suficientemente igualitario, me preocuparía que sólo leyese cosas de esa calaña.

Michela

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Michela - 5-10-2009 - 13:46:53h

Efectivamente, las notas que pongo a mis alumnos son muy parecidas, y lo digo con orgullo, porque significa que, por lo menos con los que vienen a clase, consigo hacer un trabajo igualitario y hacer que a finales de curso todos alcancen un nivel parecido… no les doy notas con base en la naturaleza de sus opiniones, sino en su capacidad de expresar opiniones (que no es poco hoy en día en una época de indiferencia frente a todo), y además con base en su capacidad de escuchar y respetar las opiniones de los demás (aún más raro…)

 

La lectura, para mí, es un valor de por si, independientemente de lo que uno lea, personalmente hasta disfruto leyendo un folleto publicitario en el metro o cualquier revista en el baño. ¿Con qué derecho puede decirle a alguien que un libro es inteligente y otro no? Me sugieren que no son los libros inteligentes, sino los lectores. La historia está llena de lecturas prohibidas consideradas poco inteligentes, blasfemas, o indecentes. Establecer lo que uno debe y no debe leer es un principio de intolerancia.

 

En fin, me gustaría que de este debate surgiera algo contractivo y que de verdad hiciéramos algo para conocer los gustos lectores de los estudiantes de la UCM o por lo menos para acercarnos a ellos. Por mi parte, doy toda mi disponibilidad.

Long John Silver

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Long John Silver - 1-10-2009 - 19:54:57h

Sinceramente Michela no practico la piratería en las salas de lectura. Vaya, que no soy bibliotecario. Créeme que algo de contacto y de comunicación tengo con estudiantes y te sorprendería hasta qué punto se les puede animar a que descubran buena literatura. Y, perdona, por supuesto que hay libros mejores y más inteligentes que otros, lo mismo que la buena repostería es mejor que la pastelería industrial, independientemente del sabor elegido. No me dirás que un libro de Shakespeare, Dumas o Stevenson vale lo mismo que “Anécdotas de bomberos” o Dan Brown. Un best-seller (que a veces y por casualidad puede hasta ser bueno) es, por lo general, una lectura facilona que con frecuencia apela a la sensiblería o a las más banales opiniones compartidas, ayudando así a fortalecer un poquito más los tópicos que ya nos dominan. ¿Qué para pasar un buen rato valen? ¡Claro! Y la comida basura para matar el hambre (¿a quién no le apetece de vez en cuando?), pero a la larga su abuso produce colesterol. Hay que intentar que los estudiantes conozcan no sólo libros fáciles, sino también libros buenos, lo mismo que hay que aficionarse a comer verduritas y no sólo gusanitos y patatas fritas. Para colmo, también hay literatura muy buena que es muy divertida. Habría que proponer a los estudiantes que se asomaran también a esas obras y no sólo a lo que la mercadotecnia nos mete hasta en la sopa. Por otra parte, afirmar que todas las opiniones valen siempre lo mismo es un recurso sofístico. Depende: espero, por ejemplo, que nadie tenga jamás en cuenta mis opiniones sobre técnicas de neurocirugía o sintaxis latina. El relativismo de “todo vale lo mismo” sólo sirve para fomentar una incultura satisfecha de sí misma. Si tú verdaderamente piensas que no se puede juzgar la opinión de otros adultos, tendrás un problemón para calificar a tus alumnos. ¿O les pones a todos la misma nota? Por último, que algo se haga colectivamente no lo convierte necesariamente en bueno. Ejemplo fácil: un linchamiento.

Elena Hanff

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Elena Hanff - 1-10-2009 - 19:11:28h

Carlos, yo no estaría tan segura de que sepamos los gustos de nuestros estudiantes sólo porque seamos muy lectoras.
Por otra parte, creo que en el mundo bibliotecario se reproduce lo que ocurre en el resto de la sociedad. No se lee más por ser bibliotecaria que por ser taxista. Al menos eso deduzco yo de la observación directa entre quienes me rodean.
Y sí, vale, los libros de moda no sirven para nada pero es que eso, a veces, necesita un poco de tiempo para dilucidarse. Vamos, que la historia de la literatura está llena de autores que en su momento fueron la bomba, con mucho reconocimiento intelectual, y ahora no los conoce ni el tato.
En fin, entre el "todo vale" y el canon cerrado de la excelencia hay mucho caminito.

carlos lombas

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carlos lombas - 1-10-2009 - 17:53:56h

Los best seller lo mismo que los helados a la temperatura ambiente se deshacen y no sirven para nada, lo mismo que los libros de moda, en cuanto se les mueve de la vitrina de novedades, nadie se acuerda de ellos.
Y sin juzgar el gusto de los lectores y estando conectado con los del estudiante de esta universidad, cualquier bloguero sirve para desvirtuar el sentido que en una catedrá se le da a la buena literatura, y no dejá de lado esos efímeros fenómenos editoriales.
Estamos al día, leemos todo, y elegimos, y por tanto sabemos lo que desean nuestros estudiantes.

Michela

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Michela - 1-10-2009 - 15:18:49h

Imagino que los comentarios anteriores proceden en su mayoría de bibliotecarios, quizás de la propia Universidad Complutense… Pues si este fuera el caso, debería constatar, a mi pesar, que existe un abismo entre estos bibliotecarios y la comunidad universitaria a la que se dirigen, en particular los estudiantes. Por un lado los bibliotecarios quieren darles a conocer las lecturas buenas e inteligentes, por otro los estudiantes se lo pasan estupendamente leyendo los best seller y los varios Stieg Larsson… ¿qué decir? Aquí tenemos un problema de comunicación.

 

Independientemente de esto, creo que nadie puede sentirse autorizado a establecer qué es una lectura buena y una mala, si un libro es inteligente o no, o en general a criticar los gustos lectores de los demás, especialmente cuando estamos hablando de adultos. Cada uno puede tener sus opiniones, pero juzgar los gustos de los demás sencillamente no tiene sentido, es como decirle a alguien que no coma el helado de nata porque no es igual de bueno y sano que el helado de fresa, que tiene menos grasa y más sabor… no sé, me parece que sencillamente no tiene sentido.

 

En este sentido, lo bueno de los mapas de lectura, especialmente si son compartidos, es que están abiertos a todos los gustos e influencias y que pueden llevar a los lectores por nuevos caminos literarios.

Javier Pérez Iglesias

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Javier Pérez Iglesias - 1-10-2009 - 09:47:33h

Bueno, yo creo que en cuestión de lectura no hay pequeños avances. Que cualquier acercamiento al gusto por leer es un gran triunfo.
Probablemente un best-seller no lleve a lecturas más nutritivas... Pero tampoco tenemos la absoluta seguridad de que eso sea así. Más que la calidad de lo que se lee (ojo, que a mi tampoco me parecen todos los libros lguales) debería interesarnos qué hace la gente con lo que lee, para qué le sirve (en un sentido muy amplio eso de servir).
Ahora bien, la propuesta de mapas de lectura me interesa como obra colectiva. Creo que puede ser muy emocionante que toda la comunidad complutense escriba, investigue, comente y comparta en torno a una misma lectura.
Como ocurre cuando hacemos cosas entre varios, o muchos, no todo el mundo tiene los mismos intereses ni hace los mismos acercamientos.
Es como el Maratón de cuentos de Guadalajara, una de mis creaciones colectivas favoritas, en donde durante tres días "toda la ciudad" participa contando cuentos. Ni todos cuentan bien, ni todas las cosas que cuentan me gustan, ni todas las horas son igual de entretenidas... Pero el conjunto es electrizante!
¡Ánimo capitanes intrépidos! Sería una aventura estupenda elegir un libro y hacer el mapa del tesoro.
¡Yo sé que los piratas son rebeldes con causa!

Long John Silver

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Long John Silver - 30-09-2009 - 22:27:46h

Yo también he hecho alguna vez un informe de lectura para una editorial (con esto de la crisis la piratería anda de capa caída y tengo que alimentar las bocas de una gran tripulación, lorito incluído), pero me da la impresión que lo que aquí llaman "mapa de lectura" no es lo mismo. Si no ¿para que llamarlo de forma tan pedantilla? ¿Para resultar más "modernos"? Y que nadie se me ofenda, que los lobos de mar hablamos alto y claro, pero sin animo de molestar.

carlos lombas

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carlos lombas - 30-09-2009 - 18:56:51h

Un mapa de lectura, es lo mas cercano a un informe de lectura que un lector editorial hace de uno de los libros que le encargan para leer antes de publicar.Se hace una introducción, una sinopsis del libro, una breve identidad de los protagonistas y luego se califica según tu criterio. Y para completar este informe se hace un estudio de las novedades que tratan de ese tema en su modalidad de novela, ensayo, relato u otros, añadiendo precios, índices de venta, y con todo eso reunido, el director editorial decide si lo publica o no.
y otr cepción de mapa de lectura lo hacen las consejerías y concejalías de cultura, basando en datos de población para abrir bibliotecas públicas en determinadas áreas.
Me apunto a los mapas conceptuales de lectura clásicos

Javier Barbagris

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Javier Barbagris - 30-09-2009 - 18:53:50h

Francamente, entiendo que se intente cualquier cosa para animar a la lectura, pero coincido bastante con la opinión del pirata anterior. Este mismo blog, que según las estadísticas de Andoni tiene una de las páginas web más visitadas de la Complu, animará a leer otros libros, con toda probabilidad, a gente que ya lee (sacadme de mi error, anónimos y calladitos visitantes, que mira que os cuesta poner comentarios, leñe). Eso sí, también lo pasamos bien y hasta puede que a veces leamos recomendaciones ajenas. Es todo un desafío intentar que lea quien habitualmente no lee, sobre todo que lean algo inteligente. Reconozco que también siento rechazo por los best-sellers, pero si sirven para que alguien se aficione a leer, bienvenidos sean. Lo malo es que leer best-sellers difícilmente llevará a leer otra cosa, pienso yo. Y pretender decantar a partir de ellos temas medianamente serios (no digamos ya los serios de verdad, como el holocausto), me parece un puntillo pretencioso. Me temo que hace falta algo más que “un toque de artista” para que un bibliotecario mediador consiga otra cosa. En cualquier caso, si a alguien le funciona eso de los mapas construidos a pachas, pues ¡feliz travesía!

Long John Silver

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Long John Silver - 30-09-2009 - 18:15:37h

Si no he entendido mal, el “mapa de lectura” se propone como una alternativa a los clásicos comentarios de libros en los que alguien expone las opiniones, gustos e información que posee. En razón de una diversidad de criterios, se trataría de establecer relaciones con obras que ayuden a “prolongar” la lectura. ¿Más o menos? Tal vez sea porque desconozco quién es la famosísima Joyce Saricks, pero no logro ver cuál es la ventaja. ¿Quién elabora estos “mapas!? ¿No posee, como todo el mundo, sus gustos, opiniones y conocimientos (o falta de ellos)? ¿Cómo los elabora si no? ¿”En base a“ qué? El interés del comentario de un libro depende de que quien lo haga posea cultura y criterios para decir algo valioso sobre la obra en cuestión y sugerir lecturas ulteriores. Si lo hace un mentecato (o varios juntos), tal vez se echen unas risas, pero no sé qué valor puede tener para los demás. Tampoco tengo muy claro que la suma de opiniones cruzadas resulte necesariamente en una opinión superior y más objetiva (en tiempos de Colón, la mayor parte de la gente creía la Tierra era plana, lo que no cambió, afortunadamente, la forma de nuestro planeta). Por lo demás, el hecho de que para ejercitarse en el diseño de los “mapas” se tomen como punto de partida obrazas como “El código da Vinci”, “La mujer de la perla” o “El niño del pijama a rayas” (que, como representante de la “literatura del holocausto”, me parece casi bochornoso), me da también bastante mala espina. ¡Viva el best-seller y el conocimiento profundo y objetivo que nos proporciona! ¡A ver si un bibliotecario mediador –con un toque de artista (¿)- nos ayuda a diseñar un bonito mapa que nos lleve al tesoro de la buena literatura! ¡Hala! ¡A por Stieg Larsson!

Javier Pérez Iglesias

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Javier Pérez Iglesias - 30-09-2009 - 17:09:22h

Michela, que interesante la experiencia que nos comentas. En realidad, yo siempre he visto Sinololeonolocreo como una especie de "mapa de lectura" que lleva a nuestros visitantes a otros libros, películas, creaciones artísticas... Y con referencias al catálogo de la BUC.
Me puedo imaginar cuanto disfrutaron los alumnos que crearon los mapas de lectura que nos pones como ejemplo.
¡Y me encanta la propuesta de hacer un mapa lector entre toda la Complutense! Seríamos una universidad lectora que se moviliza con una lectura común y le busca ramificaciones! En fin, se necesita un equipo que coordine pero sería una idea maravillosa.
Yo quizá sugeriría otra lectura distinta a Larsson. No sé, algo menos relacionado con el fenómeno best-seller pero que no fuera no curricular y tuviera posibilidades de enganchar a mucha gente. Bueno, se podría abrir un debate sobre eso.
En todo caso, me parace una idea preciosa.
Muchas gracias por esta interesante iniciativa.


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