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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 12 de diciembre de 2018

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Acróstico (2005)

Madrid, Sial, 2005. Prólogo de Rosa Navarro

 

Para navegar por el mar de sentimientos que forman las palabras de este Acróstico, la mejor brújula es un poema de Las mil y una noches; hay que ir a la noche quinientas sesenta y una, para oír de boca de Sahrazad unos versos que dice Sindbad el marino "No envíes a tu mensajero si se trata de un caso difícil: el alma no tiene más mensajero que ella misma". Si se unen estas palabras a las que aparecen en el pórtico de la obra, no hace falta más equipaje.  Se podrá aprehender en seguida la forma del poemario, sus tres partes; la vida, la muerte, el amor: las tres heridas. Y saber de su contenido gracias a la clave del "acróstico", cuidadosamente formado en ellas: "Solo escribo para decir te quiero". Cernuda y Neruda -y la rima es aquí puro azar- hablan de la manera de amar, pero sólo empiezan a decirlo, en ese mar de blancura que rodea sus versos, cuando regresamos a ellos después de la navegación por Acróstico, después de llegar a la "Oración final", en ese instante en que aparece el ser amado "y todo vuelve a recuperar su sentido" (por Rosa Navarro Durán)