Biblioteca Complutense

Jornadas Internacionales: "Una asamblea de quijotes, un batallón de voluntarios con gafas..." El Congreso de escritores antifascistas, 80 años después (1937-2017)

En la historia de Occidente no hay congreso de escritores tan memorable y espectacular como el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. Fue un encuentro de intelectuales celebrado en medio de una guerra, en ciudades que se habían convertido en zonas de guerra, y en un momento en que estaba aún por decidirse el rumbo de la Edad de Extremos que sería y que fue —en palabras de Eric Hobsbawm— el siglo XX.

         Del 4 al 12 de julio de 1937 –los días correspondientes a la parte española del «Congreso de Escritores Antifascistas»–, más de ochenta intelectuales extranjeros se estremecieron y se entusiasmaron ante sus vivencias de la guerra, sin dejar de cuestionar febrilmente el sentido y la validez de una labor tan palpablemente pasiva como la de sentarse ante un escritorio y escribir. El brillante soviético Mijail Kolstov, en el discurso que pronunció en Madrid el día 7 de julio, planteaba esas dudas preguntándose qué hacían allí, en el Congreso, tantos escritores procedentes de tantos lugares distintos: «Me he tenido que preguntar de qué se trataba en el fondo, si de una asamblea de Quijotes, de unas rogativas literarias para que baje del cielo la victoria sobre el fascismo o de otro batallón internacional más, un batallón de voluntarios con gafas?». Voluntarios con gafas, Quijotes: gente inepta, se entiende, en el campo de batalla, pero que aspiraban a contribuir en algo, de algún modo, a la lucha contra el fascismo.

         Dos elementos han convertido el Congreso en un hito realmente excepcional en la historia de la literatura, más allá del hecho en sí de una reunión tan multitudinaria y solidaria en tiempos de guerra. En primer lugar, dio visibilidad y protagonismo a un grupo nutrido de intelectuales que habían apartado la escritura para combatir como voluntarios a favor de la República. «Las letras y las armas dan nobleza» rezaba un viejo refrán castellano, y lo cierto es que estos intelectuales de 1937 eran herederos de otros tiempos, de un Garcilaso de la Vega («tomando ora la espada, ora la pluma») o un Alonso de Ercilla («la pluma ora en la mano, ora la lanza»). Los demás congresistas los contemplaban con una adulación mal disimulada y teñida a veces de mala conciencia. Ahí estaban André Malraux y Ludwig Renn, dos de los novelistas políticos más reputados de la época; y junto a ellos, entre otros, los también novelistas alemanes Gustav Regler y Willi Bredel, el poeta alemán Erich Weinert, el poeta holandés Jef Last y el novelista inglés Ralph Bates.

         El segundo elemento que garantiza el valor histórico del Congreso es la categoría indiscutible —más indiscutible aún con la perspectiva del tiempo— de los congresistas hispanoamericanos en el Congreso. Participaron entre ellos los tres grandes fundadores de la poesía moderna de Hispanoamérica —César Vallejo, Vicente Huidobro y Pablo Neruda—, dos otros notables poetas de la época —el mexicano Carlos Pellicer y el argentino Raúl González Tuñón—, dos autores centrales de la literatura cubana y latinoamericana del siglo XX —Alejo Carpentier y Nicolás Guillén— y un segundo futuro Premio Nobel en el joven y bisoño Octavio Paz.

         Estas Jornadas, que toman como título las palabras citadas de Koltsov, tienen un enfoque predominante pero no exclusivamente latinoamericanista. La conferencia inaugural será impartida por Manuel Aznar Soler, catedrático de literatura española contemporánea de la Universitat Autònoma de Barcelona y director del Grupo de Estudios del Exilio Literario (GEXEL), que es el mayor especialista no sólo en el Congreso del 1937, sino también en su predecesor parisino de 1935 y en el estudio del proceso de politización del campo intelectual español durante los años treinta. Clausurará las Jornadas Álvaro Salvador, catedrático de literatura hispanoamericana de la Universidad de Granada, autor de libros centrales –entre ellos El impuro amor de las ciudades, ganador del premio Casa de las Américas de Ensayo en 2002– y fundador de LETRAL, el proyecto que ha sido pionero en la introducción de los estudios transatlánticos en el ámbito académico español.

         Habrá mesas redondas dedicadas a los corresponsales extranjeros en la guerra civil y en el Congreso, a las delegaciones de intelectuales de Cuba y Alemania, y al impacto de la guerra en la Generación del 27. En las demás mesas, se hablará de intelectuales tan diversos como los fotógrafos Robert Capa y Gerda Taro, la escritora inglesa Sylvia Townsend Warner y la soviética Angia Barto, la delegación argentina, las presencias y ausencias lusófonas en el Congreso, la española María Teresa León y la mexicana Elena Garro, los chilenos Vicente Huidobro y Pablo Neruda, el ex dadaísta Tristan Tzara, y César Vallejo como único miembro de una delegación peruana que prometía ser mayor.

         Las Jornadas incluyen, a la vez, otras actividades: una presentación de documentales de la época sobre el Congreso de 1937 y la guerra civil; una lectura dramatizada de fragmentos de Reino dividido como homenaje a su autor recientemente fallecido, el dramaturgo Amado del Pino; un viaje a la Facultad de Letras de Madrid de junio de 1936; y un espectáculo poético, visual y musical fraguado a partir del impacto de la guerra española en Hispanoamérica.


Vídeo sobre los participantes en el II Congreso Internacional de escritores para la defensa de la cultura