Biblioteca Complutense

Ayllus de sepulcros abiertos

La unidad básica sociopolítica, económica y territorial para los pueblos andinos es el ayllu, que quedaría articulado a partir de un grupo, unos recursos compartidos, unas relaciones de parentesco y un fundador o ancestro común. De esta manera, vivos y muertos mantienen sus vínculos más allá de la muerte. Mientras que los primeros se ocupan de atender los cuidados y necesidades de los segundos, se esperaba que los antepasados protegieran la fertilidad, la prosperidad y la continuidad política del grupo. Esto producía una relación de reciprocidad entre vivos y muertos. Todo ello reforzado a partir de ritos funerarios que mantenían activas las relaciones sociales entre unos y otros.

De ahí la idea de unos “ayllus de sepulcros abiertos”, en tanto que tal modelo de enterramiento alude a tumbas que permitan el acceso periódico de los descendientes. Los cuerpos o bultos funerarios de los antepasados no quedaban completamente aislados: los miembros del ayllu acudían a ellos para realizar ofrendas, alimentar simbólicamente a los muertos, celebrar rituales y renovar los vínculos con el linaje. Por tanto, la muerte no significaría una ruptura definitiva, sino el paso de ciertos miembros del ayllu a otra dimensión desde la que continuarían actuando socialmente con los vivos. De este modo, los sepulcros no eran únicamente lugares para enterrar a los muertos; funcionaban como espacios públicos de interacción entre los vivos, los antepasados y el territorio.

Ayllus Ayllus

Quizás el tipo de tumba que mejor represente este modelo sean las chullpas o torres-chullpa, estructuras monumentales de características variables que se irguieron en el altiplano sur durante los Desarrollos Regionales del Período Tardío (900/1000 – 1450 d.C.), y que a partir de su monumentalidad hacían visibles:

  1. La identidad: mostraban la existencia y antigüedad de un grupo.
  2. La jerarquía: diferenciaban a ciertos antepasados y linajes dentro de la sociedad.
  3. La territorialidad: marcaban físicamente la presencia del ayllu en el paisaje.
  4. La autoridad: legitimaban el acceso a recursos y la capacidad de ciertos grupos para organizar el espacio.
  5. La memoria social: convertían a los antepasados en referentes permanentes del orden colectivo.
Ayllus Ayllus

Esto se debe a que el paisaje andino debe interpretarse como un espacio socialmente habitado por vivos y muertos, donde tumbas, lugares de origen (pacarinas), asentamientos y recursos productivos forman parte de una misma red. Por eso el ayllu necesita mantener un vínculo práctico y ritual con los lugares donde quedan enterrados sus antepasados. Un vínculo expresado a partir de entierros colectivos, visitas recurrentes, ofrendas, banquetes funerarios y celebraciones. Todo ello para mantener y reforzar el vínculo entre vivos y muertos.

En términos arqueológicos, el modelo resulta útil para interpretar la concentración de chullpas, su visibilidad, su ubicación en relación con asentamientos y campos agrícolas, y la posibilidad de actividades rituales frente a ellas. Desde luego, ayuda a entender por qué algunas de estas estructuras fueron construidas como monumentos visibles y accesibles.

Sin embargo, habría que pensar que las chullpas pudieron cumplir funciones distintas según la época y la región: funerarias, monumentales, territoriales, políticas o rituales. Pero, en cualquier caso, en tanto que monumentos funerarios, habrían servido como archivos de memoria, emblemas de identidad y mecanismos para legitimar el orden social andino.