Biblioteca Complutense

El inframundo de los Mayas del periodo clásico

Una de las ideas que comparten las tradiciones mayas de diversas regiones y temporalidades es la concepción del cosmos como un universo tridimensional constituido por el cielo, la tierra y el inframundo. Este último era el lugar a donde se dirigían las personas después de la muerte. 

No tenemos descripciones detalladas del inframundo de los mayas de época prehispánica, pero las fuentes epigráficas e iconográficas nos permiten aproximarnos a las ideas sobre el “más allá” entre los mayas del Clásico. El Vaso de los Siete Dioses posee una representación del inframundo. Situado en el interior de una montaña, se muestra como un lugar regido por el dios ˀItzam ˀAat, quien guarda las riquezas del interior de la tierra. Se trata de un espacio marcado por los huesos y los globos oculares de los difuntos, así como por  la oscuridad de la noche, aludida por el fondo negro de la escena y una banda celeste.

Vaso de los Siete Dioses o K2796
Vaso de los Siete Dioses o K2796. Fotografía de J. Kerr. Dumbarton Oaks Research Library and Collection.
ˀIhk’ Waynal y Wak Mihnal
ˀIhk’ Waynal, ‘Lugar de la Aguada Negra’; Wak Mihnal, ‘Lugar Seis Nada’.

En los textos jeroglíficos se han identificado algunos de los topónimos que aluden a la geografía sobrenatural del inframundo: ˀIhk’ Naahb’nal, ‘Lugar del Océano Negro’, e ˀIhk’ Waynal, ‘Lugar de la Aguada Negra’; Wak Mihnal, ‘Lugar Seis Nada’, o Wak Hulnal, ‘Lugar de los Nueve Hoyos’.

El inframundo maya no es un espacio delimitado geográficamente. No se trata de un lugar ubicado debajo del mundo terrenal, pues es un plano diferente del cosmos. Este “otro mundo” se caracteriza por la ambivalencia, pues corresponde al interior de la tierra y al cielo nocturno al mismo tiempo. Ahora bien, el inframundo no es una región aislada, sino conectada a las demás dimensiones del universo. Se puede acceder a través de distintos umbrales como cavidades naturales —cuevas, cenotes, volcanes, incluso hormigueros—, cuerpos de agua —ríos o lagunas—, además de elementos arquitectónicos —escalinatas o canchas de juego de pelota—.

Cenote como lugar de acceso al inframundo
Los cuerpos de agua y cavidades naturales, como los cenotes, se consideraban lugares de acceso al inframundo.

A diferencia del infierno cristiano, el inframundo maya no es un lugar relacionado con la maldad. Aunque se asocia con las enfermedades, el sacrificio y la muerte, como destino de los difuntos, el inframundo también es un lugar de regeneración, transformación y renacimiento. Se concibe como un espacio íntimamente asociado con el principio femenino del cosmos, toda vez que se caracteriza por ser oscuro, húmedo y frío, en definitiva, simboliza el útero materno. Asimismo, es un lugar de abundancia que alberga las riquezas naturales y minerales, como el preciado cacao o las semillas de maíz. De hecho, Juˀn ˀIxiim, aspecto del joven dios del maíz cuya odisea mítica simboliza el ciclo de la vida y la muerte, viaja a las aguas del inframundo para después renacer del interior de la tierra. En definitiva, en el inframundo la muerte se hace vida, pues los huesos de los fallecidos simbolizan las semillas que volverán a brotar.