Ellas también componen: creación y excepcionalidad
La composición musical femenina, dentro de sus enormes limitaciones, encontró un ámbito de desarrollo en el entorno de las propias mujeres, especialmente las que ocupan puestos de la elite como las reinas, que tenían mayores medios y capacidad de influencia.
María Rosa Coccia (Roma, 1759- Roma, 1833): maestra de capella y compositora
Fue una figura excepcional en la vida musical romana del siglo XVIII. Niña prodigio, recibió una sólida formación con uno de los maestros más reputados de la ciudad, gracias al decidido apoyo de su familia. Con tan solo quince años se convirtió en la primera mujer en superar el exigente examen para obtener el título de Maestra di Cappella de Roma, requisito indispensable para ejercer profesionalmente como músico. Este logro, insólito para una mujer en su tiempo, no estuvo exento de controversias: en su correspondencia se percibe la necesidad de justificar su vocación, consciente de los prejuicios hacia las compositoras.
En 1779 fue admitida en la Academia Filarmónica de Bolonia, siendo la segunda mujer en lograrlo tras Mariana de Martínez, y su ingreso fue conmemorado con un retrato conservado hoy en el Museo de la Música de Bolonia. De sus últimos cincuenta años se sabe poco; en 1832 solicitó una pensión a la Academia de Santa Cecilia de Roma, alegando que el cuidado de su familia le había impedido ahorrar. Murió poco después, tras recibir una modesta ayuda. Se conservan treinta obras suyas, religiosas y profanas, entre ellas cinco cantatas.
La cantata Ifigenia, dedicada a María Luisa de Parma, constituye una de las muestras más ambiciosas de su producción y refleja su estrategia de tejer redes de patronazgo femenino para sostener su carrera. Lejos del modelo habitual de cantata de cámara del siglo XVIII, la obra presenta dimensiones y recursos propios de la ópera. La musicóloga Candida Felici ha señalado que, ante la imposibilidad de estrenar óperas en teatros vedados a las mujeres, Coccia recurrió a la denominación de “cantata” para crear obras esencialmente operísticas destinadas a espacios alternativos, sin necesidad de puesta en escena.
Retrato de Maria Rosa Coccia de pintor romano de la
segunda mitad del siglo XVIII. Museo della Musica di Bologna
Portada cantata dedicada a la reina María Luisa de Parma.
Real Biblioteca, MUS-MSS 146 ©Patrimonio Nacional
María de los Ángeles García Quintana
Dado el reducido número de mujeres compositoras conocidas, María de los Mártires García Quintana ocupa un lugar destacado. La documentación conocida permite afirmar que fue una creadora prolífica y apreciada en su tiempo. Logró difundir su música en ámbitos diversos, incluso en espacios tradicionalmente reservados a los hombres, como la catedral de Lugo, a quien envió una misa y otros papeles de música, aunque actualmente no se conservan.
También aparece en el inventario musical de la duquesa de Osuna de 1824, donde se mencionan varias piezas instrumentales suyas para piano y música de cámara, lo que evidencia la relevancia de las redes femeninas en la difusión musical. Asimismo, un anuncio publicado en el Diario de Madrid en 1802 informa de la distribución por suscripción de un cuaderno de obras suyas, lo que demuestra su inserción en los circuitos comerciales madrileños.
Entre sus composiciones destaca la “Arieta con recitado”, una breve cantata-himno de exaltación a la reina María Isabel de Braganza, escrita para soprano y conjunto instrumental. El texto ensalza la figura de la soberana, subrayando la identificación femenina al aludir a “nuestro sexo”. La fecha probable de composición, cercana a la llegada de la reina en 1816, sugiere que la obra pudo servir como estrategia para darse a conocer en la corte y buscar protección de la reina, dado que las mujeres no tenían cabida en los puestos musicales oficiales.
María de los Ángeles García Quintana: Arieta con recitado (AGP, Real Capilla, Música, caja 1056, exp. 1983).
Portada con la dedicatoria y portada de la parte vocal donde consta el título de la obra. ©Patrimonio Nacional.
Grabación:
La compositora olvidada. Un homenaje a María Rosa Coccia en el Palacio Real de Madrid
Audioguía: