Biblioteca Complutense

La indumentaria como expresión de la autoridad

En la sociedad medieval, el poder debía ser visible. Reyes, emperadores, nobles y altos dignatarios no solo ejercían su autoridad mediante las leyes o las armas, sino también a través de su imagen. La indumentaria desempeñaba un papel esencial en esa representación, convirtiéndose en un instrumento para comunicar legitimidad, prestigio y jerarquía.

Los manuscritos iluminados muestran con extraordinario detalle este lenguaje visual. Coronas, mantos forrados de piel, tejidos de seda, brocados enriquecidos con hilos de oro, cinturones ornamentados, espadas ceremoniales y joyas distinguían a quienes ocupaban los niveles más altos de la sociedad. Cada uno de estos elementos contribuía a construir una imagen de autoridad fácilmente reconocible para el espectador medieval. El libro, al alcance de muy pocos, se convirtió en un atributo privilegiado para expresar la idea de poder, prelación y autoridad religiosa o civil.

Rey Carlos VIII orante
Rey Carlos VIII en actitud orante ante el descendimiento de la cruz presentado por Carlomagno. Aunque se supone que el representado es Carlos VIII, su rostro fue repintado y corresponde al del Rey Luis XII. Es una imagen canónica del poder regio en la que las vestiduras emblemáticas muestran la flor de lis de los reyes de Francia y el águila bicéfala en el caso del Imperio Alemán y de Carlomagno. Libro de horas de Carlos VIII. Jacques de Besançon. Madrid, Biblioteca Nacional de España, Ms. Vitr. 24 -1. 1494-1497. Fol. 13V.
Reina Blanca de Castilla y Luis IX
Miniatura que representa a la reina Blanca de Castilla y su hijo el Rey Luis IX de Francia en una escena de poder asociada al palacio a través de las estructuras arquitectónicas y a los libros como objeto de prestigio a través de los escriturarios que trabajan bajo ellos. Biblia de San Luis. Toledo, Santa Iglesia Catedral Primada de Toledo. Nueva York, The Morgan Library & Museum, MS M.240. 1480 – 1499. Fol. 8R.

El manto constituye uno de los símbolos más elocuentes del poder. Su longitud, la riqueza del tejido y el uso de pieles nobles, como el armiño, en los forros o en su superficie, transmitían magnificencia y reforzaban la dignidad del soberano. Del mismo modo, la corona no sólo identificaba al monarca, sino que expresaba el origen sagrado de su autoridad, mientras que el cetro, la espada o el orbe completaban un repertorio iconográfico destinado a representar el buen gobierno, la ley, el orden, la justicia y la defensa del reino.

Grandes señores nobles, jueces, consejeros y caballeros también aparecen diferenciados mediante la calidad de sus prendas de vestir y de la riqueza de sus adornos. Incluso cuando varias figuras comparten una misma escena, la jerarquía se hace evidente gracias a pequeños detalles: un tocado más elaborado, un cinturón enjoyado, un asiento elevado o un manto de mayor amplitud.

Trono de Salomón, Biblia de Alba
El trono de Salomón coronado y con cetro en la diestra, vestido de púrpura aclamado por el pueblo a sus pies. Biblia de Alba. Rabbi Mosé Arragel de Guadalajara. Madrid, Biblioteca del Palacio de Liria. 1430. Fol. 235R.
Don Luis de Guzmán y el Rabí Arragel, Biblia de Alba
Don Luis de Guzmán preside la ceremonia imaginaria en la que el Rabí Arragel le presenta el manuscrito de lo que hoy llamamos Biblia de Alba. En su hombro derecho el Rabí muestra una marca tejida en rojo que obligatoriamente debían llevar como distintivo los judíos. A la izquierda los personajes cristianos llevan la cruz de Calatrava cerca del corazón. Biblia de Alba. Rabbi Mosé Arragel de Guadalajara. Madrid, Biblioteca del Palacio de Liria. 1430. Fol. 25V.

Las miniaturas medievales no buscaban reproducir fielmente la apariencia de un personaje concreto, sino representar la idea misma del poder y el rango social del representado. Por ello, reyes bíblicos, emperadores romanos o gobernantes de la Antigüedad aparecen vestidos según la moda de los siglos XIII, XIV o XV en una actitud que se antoja extemporánea. Para el artista medieval era más importante que el espectador identificara inmediatamente la autoridad del personaje que reconstruir con exactitud su apariencia histórica.

A través de estas imágenes descubrimos que el poder también se vestía. La indumentaria actuaba como un lenguaje político que hacía visible el orden social y recordaba, ante los ojos de todos, quién gobernaba y cuál era su lugar dentro de la sociedad.