Leer la indumentaria como lenguaje visual
Las imágenes medievales no eran simples ilustraciones de un texto. Cada miniatura estaba cuidadosamente concebida para transmitir un mensaje, complementario o no, respecto del texto al que se supone que ilustra y que cualquier espectador de la época podía comprender. En un momento en el que la mayoría de la población no sabía leer, la imagen se convirtió en un poderoso medio de comunicación. La indumentaria fue uno de sus recursos de comunicación no verbal más eficaces. La imagen se construye para que sea percibida y leída por un destinatario concreto. Es por eso que no se expresa lo mismo en las miniaturas que ilustran los libros, que solo estaban al alcance de la nobleza y la iglesia, que en las imágenes presentes en los retablos, portadas y muros de los templos religiosos, pensadas también para los integrantes del tercer estado.
En la Baja Edad Media, la indumentaria no respondía únicamente a una necesidad práctica o estética. Cada prenda, tejido, color o complemento contribuía a identificar a un personaje y a situarlo dentro de un determinado orden social, político o religioso. La indumentaria permitía reconocer de inmediato a un rey, un obispo, un caballero, un mercader o un campesino; diferenciaba a cristianos, judíos y musulmanes; distinguía a hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, e incluso ayudaba a identificar personajes bíblicos, santos o soberanos de tierras lejanas a través de lo exótico.
Las miniaturas no deben entenderse como un reflejo exacto de la realidad cotidiana. Los iluminadores adaptaban la apariencia de los personajes para que el mensaje resultara comprensible y reconocible a sus contemporáneos. La fidelidad histórica era, con frecuencia, menos importante que la claridad del discurso visual. Así, personajes de la Antigüedad clásica o de la Biblia aparecen vestidos con ropas propias de los siglos XIII, XIV o XV, acercando el relato a la cultura visual del espectador de la Baja Edad Media y facilitando su comprensión.
El fin de esta exposición es contemplar los manuscritos iluminados como si fueran un sistema de comunicación cuyo lenguaje y mensajes pueden descifrarse. La ropa constituye una de sus principales claves de lectura: los tejidos más ricos expresan autoridad; las pieles y las joyas indican prestigio; las coronas y los cetros identifican la realeza; las mitras, báculos, hábitos y ropas litúrgicas distinguen la jerarquía eclesiástica; determinados tocados y turbantes permiten reconocer a pueblos y religiones diferentes. La indumentaria medieval no solo vestía a las personas: las definía.
Claves para interpretar la indumentaria en una miniatura
¿Qué lleva puesto?
La forma y el tipo de las prendas ofrecen las primeras pistas sobre la identidad del personaje.
¿De qué material parece estar hecha la ropa?
Los brocados, sedas, pieles o adornos dorados indican riqueza y posición social.
¿Qué color predomina?
Los colores poseen un importante valor simbólico y ayudan a diferenciar funciones, virtudes o rangos.
¿Qué objetos y atributos acompañan al personaje?
Coronas, espadas, báculos, libros, bolsas, herramientas o instrumentos completan el significado de la indumentaria.
¿Con quién comparte la escena?
Las diferencias de vestimenta entre los personajes permiten comprender las relaciones de poder, dependencia o alteridad representadas en la imagen.