Mecenazgo femenino y práctica musical en la corte 1
María Teresa de Austria (1638–1683): comedias con música en Versalles
Creció en la corte de Madrid en una década de intensa experimentación escénica. Desde muy joven aparece vinculada a fiestas teatrales de gran formato: actuó en El nuevo Olimpo y favoreció celebraciones como Fortunas de Andrómeda y Perseo (1653), además de apoyar producciones posteriores de enorme ambición, como Triunfos de Amor y Fortuna (1658), donde la música y la tramoya buscaban alcanzar nuevos lenguajes. Ese repertorio y esa forma de entender el teatro, con canto, baile y aparato escénico constituían un capital cultural fundamental que viajó con ella a Francia.
Su matrimonio con Luis XIV en 1660 la convirtió en reina de Francia y, ya instalada en la corte francesa, sostuvo durante más de una década la presencia de compañías españolas formadas por comediantes y músicos, donde destacaban especialmente actrices cantantes como María de Anaya, María de Prado o Francisca Bezón. Intervino de forma directa para mantener en Francia las troupes de Sebastián de Prado y Pedro de la Rosa, incluso cuando el entorno cortesano tendía a privilegiar otras políticas culturales. La continuidad de estos comediantes debió de dejar huella en el paisaje escénico de Francia: aportaban comedias con música y bailes, y compartieron espacio y calendario con la escena que estaba dando forma al nuevo espectáculo cortesano francés, el de Molière y el de Lully.
Ulloa Pereira, Luis de, Fiestas que se celebraron
en la Corte por el nacimiento de Don Felipe
Próspero Príncipe de Asturias…,
[S. l.] : [s. n.], [1658?]. Biblioteca Nacional de España,
sign. R/4443 (portada de Triunfos de amor y fortuna, de
Antonio de Solís, incluida en el ejemplar).
Velázquez, Diego: María Teresa (16 38-1683), infanta de España, 1651-1654.
Óleo sobre lienzo, The Metropolitan Museum of Art, Nueva York
(The Jules Bache Collection, 1949), inv. 49.7.43.
La emperatriz Margarita María (1651-1673) en Viena: teatro en español en la corte imperial
Educada en el entorno ceremonial y festivo de la corte de Madrid, se familiarizó desde muy joven con una cultura en la que comedias con canto y baile formaban parte del calendario palaciego. Las fuentes indican que, al igual que su madre Mariana de Austria, mostró una predilección especial por Juan Rana, figura central del humor teatral del Siglo de Oro. Con quince años, su matrimonio la llevó a Viena, donde se convirtió en emperatriz y pasó a ocupar un lugar visible en una corte de larga tradición hispanófila.
En la corte de Leopoldo, Margarita María pidió seguir consumiendo música en español: tonos humanos y repertorios asociados al teatro musical que la habían acompañado en Madrid. Esa demanda incluyó comedias como Celos aun del aire matan. Su presencia en Viena impulsó, a la vez, la composición y adaptación de obras al estilo español por autores foráneos activos en Centroeuropa, como Antonio Draghi o Pagliardi, que trabajaron con formas y convenciones hispánicas para el teatro cortesano. El resultado fue un espacio de circulación muy concreto: repertorios españoles que viajan, se copian, se cantan y se transforman en el corazón del Imperio.
Estampa que reproduce el teatro en el que se representó la ópera La manzana de oro que F. Sbarra escribió para
celebrar la boda del emperador Leopoldo I de Alemania con la infanta Margarita Teresa de España (BNE, INVENT/15440)
María Ana de Habsburgo (Viena, 1683 - Lisboa, 1754)
Se convirtió en reina de Portugal en 1708, al casarse con el joven rey João V (Lisboa, 1689, r. 1707, Lisboa 1750), en el marco de la alianza del reino de Portugal con los Habsburgo del Sacro Imperio Romano Germánico durante la Guerra de Sucesión Española. La llegada de la reina a Lisboa marcó el inicio de la profunda renovación artística y cultural que el rey portugués quería implementar. La presencia de la comitiva imperial transformó las celebraciones nupciales en ocasiones de encuentro e intercambio de diferentes tradiciones culturales y musicales, ya que la corte de Viena se caracterizaba por una cultura fuertemente arraigada en la tradición italiana del teatro, la música y la ópera. María Ana de Habsburgo transformó la sociabilidad de la corte portuguesa siguiendo el modelo de la de Viena, apoyándose en la corte femenina que, al estar formada por damas tanto de origen portugués como austro-alemán, se convirtió en un laboratorio de confluencias musicales, favoreciendo la transición hacia la música y el teatro italianos. En 1719, la llamada de Domenico Scarlatti al servicio de la corte lusitana, la estancia de seis meses de Filippo Juvarra en Lisboa y la contratación de numerosos músicos y castrados italianos para la capilla real portuguesa marcaron el apogeo de esta política, en la que la soberana y la corte femenina desempeñaron un papel crucial.
Retrato de María Ana de Portugal, siglos XVIII. Atrib. Pompeo Batoni (Palácio Nacional da Ajuda)
Jayme de la Té y Sagau: Cantatas humanas dedicadas a Mariana de Austria.
Audioguía: