Música de danza y protagonismo femenino
La danza en la Real cámara
La cámara de la reina fue uno de los principales ámbitos para la danza en la corte española. Durante los reinados de los Austrias fue un espacio exclusivamente femenino, reservado a la reina, sus hijos, sus damas y otras servidoras, al que solo accedían el rey y unos pocos altos cargos masculinos de la corte. Allí tenían lugar las lecciones que el maestro de danzar daba a la reina y sus damas, cuando se aprendían las danzas que se bailarían en los saraos de corte. Estas ocasiones podían asumir un carácter lúdico, por lo que tanto Felipe II como Felipe III tuvieron cuidado de establecer una etiqueta para regular estrictamente quiénes podían acceder cuando la reina bailaba en privado, y el comportamiento que debía observarse. Con la llegada de la casa de Borbón, la cámara de la reina perdió su carácter exclusivamente femenino para convertirse en un espacio reservado de sociabilidad mixta, en confluencia política y festiva, donde los monarcas celebraban bailes privados en los que, rodeados de cortesanos y servidores de confianza, se divertían bailando minuetos y contradanzas, fandangos y seguidillas, libres de las obligaciones de la etiqueta.
Anónimo. Atribuido a la Escuela del Maestro de los Bailes en la corte de Valois (1575/1600), Musée du Louvre
La danza en el teatro
Las representaciones cortesanas del siglo XVII de zarzuelas, comedias y autos sacramentales, con sus elementos musicales y coreográficos, fueron un ámbito en el que confluyeron la danza de corte y los bailes populares. Los cómicos profesionales, diestros en la representación, la danza y la música, trasladaban a los escenarios cortesanos los bailes propios de los corrales de comedias, como la chacona, la jácara o el villano, mientras que los dramaturgos del Siglo de Oro incluyeron las danzas de corte en sus argumentos teatrales. Con el cambio dinástico a comienzos del siglo XVIII, y la llegada de nuevos géneros teatrales como la comedia y la ópera italiana, patrocinadas por María Luisa de Saboya e Isabel de Farnesio, se incorporarán al teatro otras formas de danza, como los bailes pantomímicos y acrobáticos propios de la commedia dell’arte, y las danzas francesas serias y de carácter. La rivalidad, emulación y colaboración entre los cómicos españoles y los artistas llegados de Italia y Francia contribuirá a enriquecer la danza teatral en España, con la aparición de nuevos bailes españoles como el fandango, y posteriormente el bolero.
Grabaciones
Bailes con historia. Invitación a un sarao del siglo XVIII en el Palacio Real de La Granja
Danzas cortesanas del Barroco. La Floreta y Delirvum Musica. Fundación Juan March
Audioguía:
Kellom Tomlinson: The art of dancing explained… Estampa del Menuet, Library of Congress (Washington), London: Printed for the author, M.DCC.XXXV [1735] (MT950.A2 T6)
La danza como ceremonia de corte
La danza formaba parte de fiestas para celebrar públicamente matrimonios dinásticos, nacimientos de príncipes, firmas de tratados de paz y agasajos a embajadores de monarcas aliados, con la magnificencia necesaria y conforme a los gustos personales de los reyes. Felipe III compartió con la reina Margarita de Austria la afición por el baile, y durante su reinado fue frecuente la celebración de saraos de corte. Hasta el fallecimiento de Margarita en 1611, estos se organizaban también para celebrar los matrimonios de las damas de la reina, durante los Carnavales, o como finalización de los torneos, mascaradas a caballo y otros alardes ecuestres. La etiqueta que regía estos bailes, a los que únicamente asistían la más alta aristocracia cortesana y los embajadores extranjeros, realzaba la centralidad ceremonial de la figura del rey como fuente del favor y la gracia. En los bailes de corte se practicaba un repertorio mixto de danzas españolas, junto a otras comunes a otras cortes europeas, difundido por maestros y tratados de danza italianos en los siglos XVI y XVII. A partir del siglo XVIII, la corte española adoptó los bailes a la francesa, de moda en toda Europa.
Bailarín en máscara. Habit de Baccantes, estampa. Bibliothèque nationale de France, Département Estampes et Photographie, RESERVE FOL-QB-201 (58)