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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 12 de diciembre de 2018

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Sci·Fdi:
Revista de ciencia ficción, 2016 Marzo 7; (14)

Editorial

Bienvenidos al estreno del episodio XIV de Sci-FdI. Seguramente piensen que nuestra revista no cuenta con tantos medios como alguna saga (posiblemente algo más conocida que nuestra publicación) que ha estrenado recientemente otro episodio. Pues se equivocan y podemos demostrarlo. Para empezar, está el hecho matemático obvio: XIV es el doble de VII. Además, solo hemos necesitado poco más de seis años para conseguirlo, mientras que la mencionada saga ha tardado casi cuarenta años para hacer sus episodios. Pero no es solo una cuestión de cantidad, también vencemos en el terreno de la variedad. Sin ir más lejos, en el episodio XIV contamos con niños con capacidades especiales que son adiestrados para conseguir grandes logros, tenemos fuentes energéticas inagotables, armas nucleares, valiosos minerales desconocidos, control mental, naves espaciales, viajes en el tiempo, clones, alienígenas, robots e incluso vampiros. Ahora bien, como no queremos convertir este editorial en una serie de spoilers, no les diremos en qué relato aparece cada asunto. Para descubrirlo tendrán que leer Despertar, Morgellons blues, Soñar, Asuntos pendientes, Morir de felicidad, Érase un hombre a un móvil pegado y El último vampiro.

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Morgellons blues

Las nubes de plástico

El objeto que cayó del cielo en Roswell, Nuevo México, la noche del 19 de junio de 1947, era tan horroroso que si los halcones que rodeaban al presidente Truman hubieran conocido en ese momento su verdadera naturaleza, habrían arrasado la ciudad bajo una lluvia de bombas de plutonio.

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Soñar

Para Gael y Belén

A Marimar, la mujer de mi vida

En recuerdo de mi hermana

 

Respiró.

Aún dormida, los recuerdos y los sueños se mezclaban en su cabeza. ¿O eran recuerdos de sueños? Difícil de decir, probablemente no tenía importancia. Se dio media vuelta y soñó.

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Asuntos pendientes

Notó la sombra del niño que corría en círculos, a lo mejor volaba un avión de juguete. Lo seguía en un frenesí, bordeaba las paredes, se acercaba, se alejaba. Antonio se sentó a la mesa y puso sobre ella el plato de fideos. El pequeño se ubicó frente a él, su figura había crecido, no jugaba más; ahora era el hijo que se acercaba a la hombría. Antonio estiró la mano para alcanzar la suya, pero el hijo-sombra se desvaneció.

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Morir de felicidad

Junio de 1952. A Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, viejo y cansado, le cuesta cada vez más  atender sus responsabilidades de presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética.

Ahora está repasando futuros proyectos científicos a los que debe dar su aprobación. Uno de ellos llama su atención. Un grupo de científicos de una alejada república ha presentado un proyecto para viajar en el tiempo. Consulta al comité de asesores científicos, y todos le indican que es un proyecto absurdo, sin sólida base científica, y además carísimo. De hecho no debería haber llegado a su mesa, había sido rechazado pero de alguna manera se ha traspapelado. Ante la extrañeza de los asesores, el presidente decide apoyar el proyecto, de hecho darle la máxima prioridad.

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Érase un hombre a un móvil pegado

-¡Hola, Leo! Te llamo desde mi nuevo móvil. Me he comprado un implantado.

-¿Eres... Fran? Vaya... ¡Hola...! ¡Hola, Fran! Así que... ¿un implantado? ¿En serio? ¿Has dejado que te operen los oídos internos? ¿Y qué tal? ¿Merece la pena?

-¡Desde luego! Ahora estoy hablando contigo sin llevar nada encima, simplemente te oigo dentro de mis oídos. Si quiero llamar a alguien, sólo tengo que decirlo. Cómodo, ¿verdad? Al estar en los dos oídos, tiene sonido estéreo. Incluso puedo tener dos conversaciones a la vez, oyendo el sonido de cada conversación por un oído. Genial para un tipo ajetreado como yo, ¿verdad?

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El último vampiro

Me puse un poco triste cuando vi morir al último vampiro.

Yo tenía doce años. Apenas comenzaba a despuntarme el bozo y nadie me había besado aún. Pasaba todo mi tiempo libre conectado a alguna red y por eso llegué a ver en directo aquella retransmisión, que no se divulgó demasiado, sencillamente porque en aquel entonces los vampiros ya no interesaban a casi nadie. A mí me llamó la atención porque unos años antes había visto un vampiro en el circo, tal vez por eso fue que seguí el enlace.

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