Biblioteca Complutense

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Durante los cursos 1860-1861 y 1861-1862, tuvo como discípulo José A. Irueste, a quien confió la corrección de las nuevas ediciones de sus tratados y al cual propuso como sustituto personal de su cátedra, gracias a la ley aprobada por el Gobierno provisional en 1868. Irueste a su vez haría una biografía de Cortázar en 1912, publicada en la Revista de la Sociedad Matemática Española

En cuanto a sus obras, no  cabe  duda  que dieron  un  poderoso  impulso  al  estudio  de  la  Matemática  en  España  que,  en  1837,  cuando regresó  de  estudiar  en  París,  se  encontraban  con  medio  siglo  de  retraso.
La influencia de los ingenieros españoles en la historia de las ciencias durante el siglo XIX es evidente no solo en lo relativo a los avances científicos de las disciplinas fisicoquímicas y matemáticas, sino por sus aportaciones al ámbito pedagógico. Ingenieros como Cortázar o José Echegaray, comenzaron a dar clase en institutos de segunda enseñanza y a escribir libros de texto dando un impulso a la enseñanza de las matemáticas en España.

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