Biblioteca Complutense

Cura de la piedra y dolor de ijada

Julián Gutiérrez

Cura de la piedra y dolor de la ijada.
Toledo : Pedro Hagenbach, 1498

BH INC M-29

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Julián Gutiérrez, nacido en Toledo en la segunda mitad del siglo XV y muerto hacia 1520, es una de las figuras más representativas de la ciencia renacentista española durante el reinado de los Reyes Católicos. Destacó en el ejercicio de su profesión a través de diferentes cargos en la Corte como médico de Cámara o miembro del Tribunal del Protomedicato. Pero es a través de sus obras, y en especial de ésta, donde se manifiesta su gran importancia y trascendencia en una época de encrucijadas científicas e históricas. La Cura de la piedra y dolor de la ijada, recopilación de todo lo que la ciencia médica conocía sobre la litiasis urinaria, significa el arranque de nuestra tradición urológica y el comienzo de la historia moderna en la medicina española. El hecho de estar, además, escrita en lengua vernácula, subraya la intención divulgadora del autor, así como el extraordinario ímpetu que la lengua castellana cobra como idioma difusor, no sólo de conocimientos sociales o políticos, sino también científicos.

La impresión de la obra se debe a uno de los mejores artistas de la letra impresa del período incunable español, Pedro Hagenbach. De origen alemán y con una formación cercana al propio Gutenberg, Hagenbach se instala primero en Valencia, trasladándose en 1497 a Toledo. Allí, al amparo de la Corte, con el mecenazgo del Cardenal Cisneros y el establecimiento de una fructífera alianza con el editor italiano Melchor Gorricio, consigue crear algunos de los mejores incunables españoles, en los que se destaca la calidad del papel y de las tintas y, especialmente, la falta de erratas.

Este incunable, en concreto, consta de 85 folios numerados a los que se añaden  una hoja inicial y otra final sin numerar. El texto interior se articula en dos columnas con 40 líneas cada una y caracteres de impresión góticos. El único adorno interior son pequeñas iniciales cuadradas de temas vegetales muy sencillos y en el colofón la marca del impresor  en esta época toledana: una bella escena de San Ildefonso recibiendo la casulla de la Virgen. Destaca, por su tamaño y vistosidad, a modo de primitiva portada, la primera hoja de la obra en la que una xilografía de los Santos Cosme y Damián predicen al titulo xilográfico. No hay que olvidar que Hagenbach es el primer grabador toledano que emplea el grabado ilustrativo en una época en la que todavía no se ha definido una iconografía específica para cada disciplina científica, por lo que el empleo de motivos religiosos en obras de esta naturaleza es frecuente. En este grabado, al lenguaje gótico de trazo grueso, puro contorno y deudor de las formas lineales del dibujo se superpone un incipiente lenguaje pictórico donde se enriquece la talla con líneas rayadas, que dan volumen para lograr corporeidad plástica.

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