Biblioteca Complutense

Las ediciones incunables

Las ediciones incunables de la Geographia de Claudio Ptolomeo

La Geographia de Claudio Ptolomeo fue el único trabajo cartográfico salvado de la destrucción general de la literatura antigua y uno de los textos clásicos que mayor influencia ejerció en el desarrollo de la geografía. Desconocido para la ciencia medieval de Occidente, su redescubrimiento en los albores del Renacimiento y la invención de la imprenta favorecieron su difusión, convirtiéndolo en un auténtico éxito editorial. Gracias a ella, y sobre todo a los espléndidos mapas que la acompañaban, cualquier lector podía acceder al conocimiento de las tierras más lejanas del mundo conocido. La Biblioteca Histórica conserva dos ejemplares con mapas bellamente iluminados de las ediciones incunables de este importante tratado geográfico que, sin duda, constituyen verdaderas joyas de las colecciones cartográficas complutenses.  

Los mapas que acompañan a las más antiguas ediciones de la Geographia de Ptolomeo constituyen el modelo para casi todos los atlas geográficos publicados desde la invención de la imprenta. Las reglas establecidas por el autor alejandrino para dibujar o diseñar mapas no han perdido su vigencia y aún hoy en día se siguen practicando. A Ptolomeo se debe la orientación de los mapas al norte, así como la disposición en rejilla de meridianos y paralelos, ya que fue el primero en emplear la latitud y la longitud para situar los lugares en un mapa estableciendo para tal fin el sistema reticular de paralelos y meridianos distribuidos a intervalos regulares. También utilizó la proyección cónica para mitigar el problema de la representación de una superficie esférica en un plano: sus mapas presentan una característica sección trapezoidal y sus bordes, con sus correspondientes escalas en grados, convergen hacia el Polo Norte. Además todos sus mapas muestran una unidad de diseño indiscutible, tanto en la representación del espacio como en el conjunto de elementos geográficos (mares, montañas, ríos) visibles en ellos. Los humanistas del Renacimiento adaptaron este sistema y técnicas de representación a los nuevos descubrimientos geográficos ya que la difusión del texto ptolemaico coincidió con los viajes ultramarinos realizados por los navegantes españoles y portugueses. De hecho, durante casi un siglo -desde que en 1475 apareció la primera edición incunable hasta el año 1570 en que se vio superado por los atlas de Ortelius y Mercator- fueron las sucesivas ediciones de la Geographia de Ptolomeo los medios más importantes para conocer la geografía del mundo conocido y los vehículos preferentes para la difusión de nuevos mapas que, dibujados también a la manera del alejandrino, incorporaban la representación de los últimos descubrimientos. Por lo tanto, acercarnos a la obra de Ptolomeo y a su fortuna editorial durante los primeros años de la imprenta significa también recordar la historia y la progresión del conocimiento geográfico de Occidente y del desarrollo de la cartografía durante la gran época de los descubrimientos.

Vida y obra

Ptolomeo fue uno de los últimos grandes astrónomos y geógrafos de la Antigüedad y como tal fue un verdadero recopilador de casi toda la ciencia de su tiempo. En realidad pocos datos se conocen de su vida, salvo que vivió durante la primera parte del siglo segundo y que la mayor parte de su vida residió en Alejandría o sus aledaños. Sin embargo, estas escasas referencias son de gran valor para la biografía de un astrónomo y geógrafo, ya que, como nos recuerda Sanz, la Alejandría de aquel tiempo era no sólo la ciudad más rica en cuanto a tesoros e instituciones culturales se refiere, sino también una de las ciudades más opulentas del Imperio Romano, lugar obligado de encuentro tanto para las expediciones marítimas como para las caravanas que llegaban a su puerto desde todos los lugares del mundo conocido. Y desde luego ofrecía las mejores oportunidades para reunir y acumular conocimientos geográficos, más, desde luego, que cualquier otro lugar del mundo.

Ptolomeo se dedicó a las más diversas disciplinas -Matemáticas, Geografía, Física y Música- aunque se le recuerda ante todo como astrónomo. En su principal obra, El Gran Tratado, recopiló una gran cantidad de datos astronómicos de su tiempo, dio la localización exacta y la descripción de muchas estrellas y desarrolló un complejo y sutil sistema para explicar los movimientos de los planetas colocando a la Tierra en el centro del universo. De la traducción de su título al árabe procede el término al-Magisti, del que deriva el nombre castellano de Almagesto, por el que es comúnmente conocido en la actualidad.

La Geographia

Como complemento a su sistema cosmológico Ptolomeo escribió la Geographia, su última obra y la primera de su tiempo en la que se realizó una descripción del mundo conocido con un método científico y un alto rigor, inspirándose y compilando la obra de sabios griegos anteriores, entre los que se cuentan Eratóstenes de Cirene, Hiparco de Nicea o Marino de Tiro. La obra se compone de ocho volúmenes, el primero dedicado a los principios teóricos, con un tratado sobre la construcción de globos y la técnica de proyección de mapas, con instrucciones precisas para la confección de los mismos, así como una descripción del mundo conocido, además de cómo y en qué orden han de explicarse sus límites. En los siguientes seis libros, se facilita la relación de unos 8.000 nombres de lugares con latitudes y longitudes para determinar su posición mediante grados y fracciones de grados, obtenidos buena parte de ellos a través de datos recogidos de autores anteriores, ya fueran viajeros o comerciantes. El propio autor distingue entre los datos contrastados y los que proceden de fuentes menos fiables; tan sólo un pequeño grupo procede de observaciones propias: de hecho, el verdadero logro de Ptolomeo fue sistematizar toda la información existente en su época.  

El último volumen, el octavo, el más importante, reunía la parte gráfica, los famosos mapas. Aunque no parece que los hiciera él mismo, las copias posteriores imitan un original procedente de los tiempos clásicos, quizá realizado en tiempos del alejandrino. De todos modos, la propia Geographia contiene miles de referencias a distintas partes e incluso coordenadas, que permitían a los cartógrafos reconstruirlos con cierta facilidad. Este conjunto constituye el primer atlas universal y reúne un total de 27 mapas: un mapamundi en proyección cónica y 26 mapas regionales: 10 de Europa, 4 de África, 12 de Asia. Dados los conocimientos de su época, la representación del mundo conocido es muy desigual: si la descripción de la cuenca mediterránea y las regiones ribereñas es de gran fidelidad, las regiones remotas, tales como el Norte de Europa, África Central o el Medio y Extremo Oriente, muestran una imagen mucho más difusa. En ocasiones es irreal, como en el caso de la isla de Taprobana, la actual Sri Lanka, una isla enorme en comparación con la península india, pero en otras es totalmente imaginativa, como ocurre con la representación del Océano Índico convertido en un mar interior -Mare Prasodum- al estar unidos por el sur el continente africano con el extremo oriente asiático.

El legado de Ptolomeo se conservó en el mundo bizantino y árabe. En la Europa Medieval la fortuna de la Geographia empezó muy tardíamente, en el momento en el que se facilitó una traducción latina de su obra, cosa que ocurrió en los albores del Renacimiento, en Florencia, a principios del siglo XV. La inició Emanuel Chrysoloras, un estudioso bizantino, y la terminó su discípulo Jacobus Angelus, quien se la dedicó al Papa Alejandro VI (1405- 1410). A pesar de que su falta de conocimientos matemáticos le hizo cometer algunos errores, esta traducción, en la que además cambió arbitrariamente el título original de Geographia por Cosmographia, sirvió de base para las ediciones impresas posteriores. Junto con Jacobus Angelus participó del gran honor de haber dado a conocer esta obra Dominus Nicolaus Germanus, otro erudito del siglo XV. Su mérito le viene por haber realizado numerosas copias con mapas espléndidamente iluminados y dibujados con una proyección perfeccionada que seguía muy de cerca los originales griegos. Dedicó su obra al Papa Pablo II (1464-1471) y sus mapas fueron utilizados como modelo en distintas ediciones. A estos mapas antiguos añadió algunos nuevos de especial importancia para la historia de la cartografía como veremos.

Esta traducción latina de la Geographia conoció varias ediciones en el periodo incunable, siete en total, que son muestra del interés que suscitó el texto del alejandrino. La primera apareció en Vicentia 1475 en gran formato, pero sin mapas, y dos años más tarde, en 1477, salió en Bolonia una segunda, con 26 mapas grabados en cobre. Al año siguiente, en 1478, se repitió en Roma la impresión de esta obra, con nuevos y espléndidos mapas, grabados también en cobre, basados en los elaborados por Nicolaus Germanus. En 1482 vio la luz una traducción al italiano que aumentaba la serie de 27 mapas de Ptolomeo con algunos mapas nuevos. Ese mismo año aparecerá en la ciudad alemana de Ulm, otra edición en tamaño y tipografía suntuosa, reimpresa y enriquecida en 1486, reedición a la que pertenecen los dos ejemplares que conservamos en la Biblioteca Histórica. Esta fue la penúltima del periodo incunable seis años anterior a la romana de 1490, la última, reedición de la de 1478 y enriquecida con las novedades que incorpora la de Ulm de 1486.

Las ediciones incunables de Ulm de 1482 y 1486

Las ediciones de la cuidad alemana, que toman como modelo la versión difundida por Dominus Nicolaus Germanus, fueron las primeras al norte de los Alpes. El texto va precedido de una dedicatoria suya "Beatissimo patri Paulo Secundo pontifici maximo Donis Nicolaus Germanus" en la que explica algunos mejoras realizadas en los mapas de los que se muestra muy orgulloso y señala también que se han añadido nuevos mapas de Italia, España y de Países del Norte, entre los cuales se encuentra Groenlandia. La dedicatoria comienza con la letra inicial N que representa a Nicolaus Germanus presentando su libro al Papa. A continuación sigue el texto de Ptolomeo, según la traducción de Jacobus Angelus, dividido en los ocho libros sin subdivisiones de capítulo. Los mapas, estampados a doble folio, excepto el último de Trapobana, son xilografías un tanto toscas aunque claras y alguno como el mapamundi aparece firmado (por Johannen Schnitezer de Armsheim). Al igual que la edición italiana de Berlingueri en Florencia, también de 1482, incorpora nuevos mapas (Tabula Moderna Hispanie,  Tabula Moderna Francie, Tabula Moderna Italie, Tabula Moderna Terre Sancte y Tabula Moderna Prussie, Livonie, Norbegie et Gotcie) lo que permite sugerir a Sanz un origen común en un manuscrito que sirvió de origen a ambas ediciones. Para este estudioso estos añadidos son los primeros mapas modernos impresos y por ello el primer germen de la moderna cartografía.

La edición de 1486 es una reimpresión de la de 1482 que incluye como novedades  importantes adiciones. Se introducen la división por capítulos y pequeñas correcciones del texto. Al  décimo capítulo del libro II se añade "Tabula Moderna, extra Ptolomeum posita" y se adjunta al quinto capítulo del libro III una "Tabula Moderna Prussie, Suecie, Norbegie, Gotcie et Russie, extra Ptolomeum posita" que contiene, en forma de texto explicativo de los nuevos mapas, una descripción geográfica del extremo noroeste del mundo antiguo, y ofrece 183 latitudes y longitudes de lugares de Escandinavia, Groenlandia, Alemania nororiental y Rusia noroccidental. La incorporación más valiosa es el "Registrum alphabeticum super octo libro a Ptolomei incipit feliciter" y, a pesar de que no tiene mucho rigor geográfico, precede al texto de Ptolomeo. Es una completa lista alfabética de los principales accidentes geográficos y de las ciudades pueblos o razas que se citan en la Geographia. Muchos de los lugares mencionados incluyen personajes o hechos con ellos relacionados, dominando estas noticias las memorias de mártires o santos. Y lo que es más curioso, abundan también las explicaciones referentes a la situación política o eclesiástica o lingüística del siglo XV. Es decir ya entonces se sintió la necesidad de actualizar numerosos nombres y la información facilitada por Ptolomeo. Según los estudiosos de la traducción española (dada a conocer con el facsímil realizado a partir de los ejemplares complutenses) los datos de este "Registrum alphabeticum" están tomados de autores clásicos como Cesar, Tácito, Pomponio Mela o Solino pero sobre del Martirologio Romano, de la versión latina de Eusebio de Cesarea, y de textos de autores como San Jerónimo o San Isidoro de Sevilla.

Al final incluye un texto de gran popularidad en el siglo XV pero también de muy escaso interés geográfico: "De locis ac mirabilibus mundi". Se trata de un erudito y abigarrado tratado en que se enumeran islas, cabos, montes, ríos, vientos, pueblos, costumbres, lenguas y todo tipo de sucesos prodigiosos y que termina con la descripción y situación de los vientos y otra serie de fenómenos atmosféricos. Más etnográfico que geográfico, funciona más bien como un capítulo de curiosidades. Las fuentes para esta parte son distintas de la primera: Cesar, Plinio el Viejo, San Agustín, San Ambrosio, San Jerónimo, Orosio e Isidoro de Sevilla, además de otros autores medievales. Lo debió de añadir el editor Justo Albano de Venecia para hacer la obra más atractiva a los compradores y sus hojas con signaturas especiales denotan la intención de publicarlo separadamente (se insertó también en las ediciones de  1490, 1507 y 1508)

 

 

Mapamundi

 

 

Los mapas de la edición de 1486 son idénticos a los de la de 1482 y se imprimieron con las mismas matrices. Los grabados xilográficos van iluminados, en total son 32 mapas a doble página. De todos los mapas destaca por su belleza y riqueza colorista el Mapamundi que incluye algunos descubrimientos geográficos del Atlántico Norte (Islandia y Groelandia) reflejado con un añadido por encima del límite de las latitudes, tal y como se puede ver en la imagen superior. Fuera del marco que encuadra el mapamundi, se pueden observar las representaciones de los vientos en forma de jóvenes que soplan directamente conforme a la tradición clásica.

La Biblioteca Histórica cuenta con dos ejemplares de esta segunda edición de Ulm. Ambos presentan los mapas xilográficos coloreados a mano, con gran belleza y personalidad, con acabados, formas y colores muy similares lo que hace nos hace pensar que fueron iluminados en el mismo taller en el que se imprimieron, ya que ambos tienen orígenes muy distintos y llegaron a nuestras colecciones por conductos muy diferentes. El ejemplar mejor conservado y más completo es, sin duda, el que procede del Colegio Imperial de los Jesuitas de Madrid [BH INC FL-5], del que ofrecemos además acceso al texto completo. Se inicia con el "Registrum alphabeticum" cuyas primeras cuatro hojas restauradas, presentan pequeñas pérdidas de texto. A continuación sigue el texto de Ptolomeo con sus 26 mapas más el Mapamundi. Los cinco mapas modernos aparecen intercalados entre los 26 de Ptolomeo, cada uno a continuación del correspondiente de la serie al que moderniza. Tanto los mapas como las iniciales con que comienzan los capítulos están iluminados. Al final incluye "De locis ac mirabilibus mundi", con la particularidad de que el último cuadernillo de este capítulo está intercalado entre los B8 y C8 del "Registrum alphabeticum" Lamentablemente falta la última hoja, con el colofón, pero aparece sustituida por una fidelísima copia manuscrita.

El segundo ejemplar, procede del Colegio Mayor de San Ildefonso de la antigua Universidad de Alcalá de Henares [BH INC I-331], está más incompleto. Le faltan algunas hojas[7] del "Registrum alphabeticum" y todo el "De locis ac mirabilibus mundi". También le faltan dos mapas modernos (Tabula Moderna Hispanie y Tabula Moderna Francie), otros dos mapas están mutilados. En este ejemplar los tres únicos mapas modernos que conserva aparecen juntos intercalados a continuación del Mapamundi (Tabula Moderna Italie, Tabula Moderna Terre Sancte y Tabula Moderna Prussie, Livonie, Norbegie et Gotcie) y antes de los correspondientes al texto de Ptolomeo. Todos los mapas están iluminados.

Como puede verse en la guía La "Geographía" de Ptolomeo, el éxito editorial de la obra geográfica de Ptolomeo sobrepasó el periodo incunable y alcanzó a buena parte del siglo XVI. Su éxito estaba asegurado por la demanda, en plena época de los descubrimientos geográficos, de la obra de un clásico enriquecida con bellísimos mapas que en cada edición conocían nuevas versiones actualizadas de los mismos. Los más grandes y reputados geógrafos del Renacimiento iniciarán siempre sus trabajos con una reedición o comentario a la Geographia de Ptolomeo y con una reinterpretación de sus mapas, ejerciendo a través de esta obra una gran influencia en el desarrollo de la cartografía moderna.



Ejemplares

Claudio Ptolomeo

Cosmographia. Ulmae : Johannes Reger : impens. Justi de Albano, 1486

[BH INC FL-5] Texto completo en E-Prints Complutense

[BH INC I-331