Grabados de botánica. Siglo XVI
El Hortus Sanitatis tuvo un inmenso éxito comercial y se convirtió, además, en una incipiente enciclopedia de historia natural y modelo para buena parte de las reimpresiones de las primeras décadas del siglo XVI. En la Biblioteca Histórica contamos con una edición latina de Estrasburgo, en torno a 1517, sin pie de imprenta, con título Ortus sanitatis que reutiliza —y también copia— muchos de los bloques xilográficos de la edición de 1497. Otro herbario que hunde sus raíces en la Edad Media fue Herbarum varias qui vis cognoscere vires : huc Macer adest, quo duce doctor eris (París, 1515?), conocido como Macer Floridus, un poema medieval, De viribus herbarum, atribuido falsamente al autor clásico Emilio Macer, comentado y corregido en esta edición por el profesor de medicina Pierre Guéroult. Está publicado en octavo y contiene 65 grabados xilográficos muy esquemáticos, que apenas permiten la identificación botánica.
Sin embargo, la popularidad del Hortus Sanitatis comenzó a declinar a partir de la década de 1530. El auge del Renacimiento y los avances en la crítica textual de los clásicos permitieron a algunos botánicos alemanes —como Otto Brunfels, Hieronymus Bock o Leonhart Fuchs— avanzar en la descripción de la flora centroeuropea y, con un criterio más científico, publicar sus herbarios medicinales basándose en la observación y copia directa del natural, lo que dejó obsoletos los grabados botánicos —y con ellos las criaturas mitológicas como sirenas o dragones— que se incluían en el Hortus Sanitatis. En la Biblioteca Histórica se conservan las principales obras de estos renovadores de la ciencia botánica: Herbarum vivae eicones (Estrasburgo, 1530-1536, 3 vol.) de Otto Brunfels —considerado como el primer herbario moderno por incluir ilustraciones tomadas directamente del natural, con detalles de gran realismo, realizadas por el artista Hans Weiditz, discípulo de Durero— y De historia stirpium commentarii insignes (Basilea, 1542), la obra maestra de Leonhart Fuchs que contiene más de 500 grabados —también muy detallados, pero más claros e idealizados— famosa por su rigor científico y por incluir —algo inédito hasta la fecha— los retratos y nombres de sus ilustradores: Albrecht Meyer, Heinrich Füllmaurer y Veit Rudolf Speckle. Uno de los ejemplares de la Biblioteca Histórica está coloreado. El Kreutterbuch (1546) de Hieronymus Bock, incorporó excelentes ilustraciones de David Kandel, que en la edición latina, Hieronymi Tragi De stirpium (Estrasburgo, 1552) alcanza las 568 xilografías. Muchas de las matrices xilográficas de estas ediciones —que terminaron conformando una iconografía botánica común— se copiaron o aprovecharon en otras obras como Naturalis historiae opus nouum... y Naturalis historiae tomus II: (Fráncfort, 1551 y 1555) de Adam Lonitzer, impreso por Christian Egenolff, una enciclopedia de historia natural que destacó por sus 749 xilografías intercaladas en el texto que representan plantas, animales terrestres, aves, peces, gemas y metales. El ejemplar complutense conserva el coloreado a mano, característico de las primeras ediciones de este impresor, al igual que Herbarum, arborum, fruticum, frumentorum ac leguminum, animalium praeterea terrestium, volatilium et aquatilium imagenes (Fráncfort, 1552) obra recopilada y publicada por el propio Christian Egenolff con una intención claramente divulgativa, y también iluminado. De este activo impresor asimismo contamos con Botanicon: continens herbarum aliorumque simplicium, quorum usus in medicinis est... (Fráncfort, 1540), escrito por el médico alemán Theodor Dorsten con más de 300 xilografías, muchas de la mano del pintor y grabador Hans Sebald Beham, de gran calidad artística, al igual que las iniciales historiadas que adornan el volumen.
El descubrimiento de los textos clásicos como el tratado de Diocorides, De materia médica, o el de Plinio, Naturalis Historia, también ocuparon un lugar destacado en los inicios de la ciencia botánica. Mientras que en la Edad Media se prefirió el texto de Plinio, a principios del siglo XVI el tratado de Dioscórides tomó claramente el relevo, por su enfoque más terapéutico y medicinal. Fue precisamente Christian Egenolff el primero en incorporar al texto clásico, De materia médica, ilustraciones xilográficas, a imitación de los herbarios alemanes. Impresores de diversos países hicieron suya esa iniciativa e incluyeron, además, comentarios que enriquecieron el texto. En Italia destacaron las afamadas ediciones de la obra de Dioscórides de Pietro Andrea Mattioli, que fueron las primeras en introducir el empleo sistemático, riguroso y científico de las ilustraciones, tomadas del natural, lo que revolucionó el mercado editorial de este tratado y lo convirtió en uno de los mayores éxitos de la botánica del siglo XVI. Su obra —conocida como los Discorsi o Commentarii— llegó a tener más de 60 ediciones. En la Biblioteca Histórica se conservan ejemplares de sus principales hitos comerciales: la primera edición, Commentarii in libros sex Pedacii Dioscoridis Anazarbei De medica materia, (Venecia, 1554) con más de 500 grabados xilográficos en pequeño formato, intercalados en el texto —además de reediciones de 1569, 1570—; la edición de 1560 Commentarii secundo aucti in libros sex Pedacii Dioscoridis Anazarbei De medica materia ... (Venecia) con grabados xilográficos intercalados que detallan no solo flora, sino también la fauna marina (peces, conchas) y los mamíferos descritos por Dioscórides —y su correspondiente edición en italiano I discorsi di M. Pietro Andrea Matthioli... ne i sei libri di Pedacio Dioscoride Anazarbeo Della Materia Medicinale… (Venecia, 1563)—; y finalmente, —ante el gran éxito alcanzado y para superar la fuerte competencia de otros impresores—, la suntuosa edición en gran folio, en latín, Commentarii in sex libros Pedacii Dioscoridis Anazarbei De medica materia…, (Venecia, 1656) con xilografías a página completa, de mayor calidad, con los dibujos realizados por Giorgio Liberale y tallados por Wolfgang Meyerpeck, que aúnan precisión naturalista y belleza ornamental, superando el esquematismo anterior y elevando el nivel artístico de la ilustración botánica de una manera nunca antes vista.
En Italia también salió a la luz el primer libro con ilustraciones botánicas grabadas en cobre: Phytobasanos sive Plantarum aliquot historia (Nápoles, 1592), escrito por el naturalista Fabio Colonna, que además de dibujar del natural los especímenes, grabó el mismo las planchas con gran rigor científico. Esta técnica de la calcografía terminará por imponerse, ya que permitía representar estructuras diminutas de las plantas (nervaduras, estambres, vellosidades) esenciales para su identificación taxonómica y científica. Otro texto italiano notable, con más de 900 ilustraciones, que siguió fiel a la xilografía fue el Herbario nuouo (Roma, 1595) del médico y poeta Castore Durante. Su principal atractivo fue la inclusión de un poema al principio de la descripción de cada planta, que resumía de forma mnemotécnica las propiedades curativas del espécimen, una técnica de divulgación que tuvo mucho éxito y la convirtió en uno de los mayores éxitos comerciales en la historia de la literatura botánica del Renacimiento.
En Francia también se publicaron libros notables de botánica. Destacan las ediciones lionesas de Dioscorides, en formatos más manejables que las más monumentales de Mattioli o Laguna. En la primera traducción al francés de Dioscórides, que se tituló Les six livres de Pedacion Dioscoride d'Anazarbe de la matiere medicinale (Lyon, 1553) el impresor, Balthazar Arnoullet, copió las ilustraciones de los herbarios de Leonhart Fuchs, que ya había empezado a incorporar en las ediciones latinas anteriores como Pedanii Dioscoridis Anazarbei De medicinali materia libri sex (Lyon, 1550) o Pedanii Dioscoridis Anazarbei, De medicinali materia libri sex (Lyon, 1552). Su competidor directo, Guillaume Rouillé, también publicó ediciones latinas en octavo como In Dioscoridis Anazarbei De medica materia libros quinque (Lyon, 1558) ricamente ilustradas con grabados de una calidad artística asombrosa, como era norma en su taller, copiados igualmente de Leonhart Fuchs y Pietro Andrea Mattioli.
El naturalista, viajero y médico francés Pierre Belon fue una de las grandes figuras de la segunda mitad de la centuria. En sus obras recurrió al empleo sistemático de grabados xilográficos, a partir de dibujos propios, encargados a destacados grabadores de la época como Pierre Gourdelle y Arnold Nicolai. Sus principales obras se custodian en la Biblioteca Histórica: Les Observations de plusieurs singularitez et choses memorables (París, 1553) su obra más famosa y un hito de la literatura de viajes, pues recoge las observaciones acumuladas durante su periplo de tres años por Grecia, Egipto, Judea, Arabia y Turquía; De arboribus coniferis, resiniferis... (París, 1553), un breve tratado con 8 ilustraciones; Portraits d'oiseaux, animaux, serpens, herbes, arbres... (París, 1557) se concibió como un compendio visual de toda su obra.
La Historia generalis plantarum (Lyon, 1586) es otra obra enciclopédica fundamental de la botánica del Renacimiento, la más completa de su época, con casi 2.700 xilografías, muchas tomadas de otros libros. Fue compilada por el médico, filólogo y naturalista francés Jacques Dalechamps y la publicó en Lyon Guillaume Rouillé, cuyos grabadores, con gran sensibilidad decorativa, rellenaron los fondos blancos con delicadas florecillas, hojas e insectos.
En España, en el campo de la botánica, no podemos dejar de citar el Pedacio Dioscórides Anazarbeo (Amberes, 1555) la traducción y comentario en castellano del tratado De Materia Medica realizada por Andrés de Laguna. Esta obra fue publicada, por primera vez, en Amberes, en 1555, por el impresor Juan Lacio, con xilografías encargadas por el autor en Venecia, réplicas de las realizadas por Pietro Andrea Mattioli, el principal difusor de Dioscórides en Europa. Tras el enorme éxito de esta edición en folio, la obra comenzó a imprimirse en la península ibérica. Destacan las tempranas ediciones de Salamanca (Mathias Gast 1563 y Mathias Gast 1566) y Toledo (1583), que consolidaron el texto como manual para los exámenes de médicos y boticarios. Otra temprana traducción y adaptación al castellano de un texto de botánica fue De historia stirpium (1542) de Leonhart Fuchs, por Juan de Jarava, con título Historia de las yeruas, y plantas sacada de Dioscoride Anazarbeo y otros insignes autores, con los nombres griegos, latinos, y españoles (Amberes, 1557). El impresor flamenco Arnold Birckman reutilizó las 520 magníficas xilografías originales —pero adaptándolas al tamaño del libro en octavo— caracterizadas por su extrema limpieza de líneas, realismo y ausencia de sombras, lo que permitía identificar las plantas con claridad. Como el Santo Oficio obligó a expurgar y censurar el nombre del protestante Leonhart Fuchs de las portadas y prefacios, el ejemplar conservado en la Biblioteca Histórica, siguiendo las directrices inquisitoriales, carece de portada.
Los descubrimientos geográficos llevados a cabo durante los siglos XV y XVI hicieron posible el estudio de nuevas plantas y medicinas exóticas, como las descritas por el médico y naturalista Cristobal de Acosta en Tractado de las drogas y medicinas de la Indias Orientales con sus plantas debuxadas al biuo (Burgos, 1578). Esta obra, con numerosas ilustraciones xilográficas, tuvo una gran difusión por Europa y numerosas traducciones a otros idiomas, como atestiguan las colecciones de la Biblioteca Histórica..
En Flandes la Officina Plantiniana dominó la edición de libros científicos en el último tercio del siglo XVI, con una amplia difusión por toda Europa, merced al detalle y calidad de sus ilustraciones. Los grandes botánicos flamencos publicaron sus obras en su imprenta con grabados xilográficos de gran realismo, cuyas matrices fue produciendo Cristóbal Plantino ex novo y reutilizando en las décadas siguientes, en obras de otros autores. Gran parte de los dibujos originales fueron realizados por Pieter van der Borcht, a partir de especímenes vivos o de herbarios enviados por los autores, y las matrices xilográficas fueron talladas en boj en Amberes por grabadores como Gerard van Kampen y Arnold Nicolai. Esta acumulación, reutilización e intercambio de matrices terminó por generar una iconografía botánica estandarizada a finales del siglo XVI. El más afamado botánico flamenco, Rembert Dodoens publicó, en la imprenta de Iean Loë, su primer trabajo Cruijdeboeck (Amberes, 1554) traducido al francés en 1557 como Histoire des plantes... (Amberes, 1557), que se convirtió en el tratado botánico más traducido y utilizado de la época, con más de 700 xilografías. Como gran novedad clasificó las plantas por sus propiedades médicas y morfológicas, en lugar de por orden alfabético. No obstante, su revisión y traducción al latín Stirpium historiae pemptades sex (Amberes, 1583), impresa por Cristobal Plantino, está considerada como su obra cumbre y su tratado botánico más maduro y completo, con más de 1.300 ilustraciones xilográficas, muchas diseñados por Pieter van der Borcht, con líneas muy finas y gran precisión descriptiva. Otros autores, que utilizaron el sistema de elaboración y reutilización de matrices establecido en la imprenta de Plantino, fueron Charles de L'Écluse y Matthias de L'Obel. Charles de L'Écluse fue el iniciador de las floras regionales modernas, es decir, de los estudios de las plantas de un territorio geográfico, a partir de la observación directa y recolección de especímenes sobre el terreno. Charles de L'Écluse describió las plantas por su valor botánico y rareza, no sólo por sus propiedades curativas, lo que marcó el camino a las floras posteriores. Sus obras más influyentes fueron Rariorum aliquot stirpium per Hispanias observatarum historia (Amberes, 1576): un estudio pionero sobre la flora española basado en sus propias observaciones, con 200 grabados; Rariorum aliquot stirpium, per Pannoniam, Austriam & vicinas quasdam obseruatarum historia (Amberes 1583) un estudio sobre la flora de regiones de la actual Austria, Hungría y los Balcanes recopilados mientras dirigía el jardín botánico de Viena bajo el mecenazgo de Maximiliano II y Rodolfo II. También se utilizaron las matrices del taller en las obras de Matthias de L'Obel: Kruydtboeck oft beschrÿuinghe van allerleye ghewassen (Stirpium adversaria nova, 1581), Plantarum seu Stirpium Historia (1576) Icones stirpium seu Plantarum tam exoticarum quam indigenarum (1591) un compendio visual en dos volúmenes que recoge exclusivamente los grabados y xilografías de sus plantas descritas, que en el ejemplar complutense están parcialmente coloreadas.