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Grabados de botánica en la Biblioteca Histórica
El grabado en la botánica
El grabado botánico, como reproducción impresa de una ilustración vegetal, tuvo como fin principal registrar la morfología de las plantas, con fines de identificación médica, taxonómica o científica. Entre los siglos XV y XVIII fue un componente esencial de los impresos botánicos y, de la mano de grandes grabadores, unió ciencia y arte, dando lugar a bellísimos libros ilustrados e iluminados, cuya concepción evolucionó a lo largo de los siglos, como atestigua la rica colección que atesora la Biblioteca Histórica.
Con la invención de la imprenta, los primeros libros ilustrados fueron los herbarios medicinales, herederos de algunos tratados medievales y clásicos, como el de Diocórides, cuyo propósito principal fue identificar las plantas con propiedades curativas, venenosas o alimenticias, con xilografías que, en ocasiones, se coloreaban a mano. En el siglo XVI se sumaron los tratados y crónicas de las Indias, con descripciones de la flora descubierta en América o en las nuevas rutas comerciales de Asia y África. En el siglo XVII surgieron los florilegios, libros de gran formato con excelentes ilustraciones calcográficas, a veces coloreadas, que mostraron la belleza ornamental de las plantas de los jardines botánicos barrocos. En el siglo XVIII aparecieron los grandes tratados taxonómicos que clasificaban científicamente todo el reino vegetal y de su mano vinieron también, bajo el impulso oficial, las grandes floras regionales y nacionales, para documentar la vegetación de territorios específicos, que se convirtieron en las obras más monumentales y costosas de su tiempo.
Siglo XV
La invención de la imprenta introdujo en el herbario medieval la ilustración xilográfica que va a permitir añadir al texto una reproducción, cada vez más fiel, de las plantas descritas. En 1484 el impresor alemán Peter Schoeffer inicia la publicación de herbarios en los que se incluyen descripciones de plantas del área centroeuropea, acompañadas de xilografías. En la Biblioteca Histórica, de la imprenta incunable de Estrasburgo, se conserva una de las obras ilustradas más representativas de esta tradición: el Hortus Sanitatis, impreso por Johann Prüss en 1497. Las ilustraciones del tratado botánico —Tractatus de herbis— fueron grabados xilográficos esquemáticos y rudimentarios, con líneas gruesas, sin apenas sombreados, pero que marcaron los inicios de la ilustración botánica en Europa.