La historia del libro: XX. Historia de la Biblioteca
El origen de la Biblioteca de la Universidad Complutense se remonta a la época de la fundación de la Universidad y del Colegio Mayor de San Ildefonso. Ya el propio Cardenal Cisneros puso, desde sus inicios, el mayor ahínco en formar una nutrida y amplia biblioteca, para cuyo enriquecimiento y esplendor envió emisarios a toda Europa en busca de códices medievales y obras contemporáneas con las novedades científicas de la época. Las primeras Constituciones del Colegio Mayor de San Ildefonso, de 1510, expuestas en la vitrina sobre la Historia de la Universidad, contienen en su artículo 22 las normas por las que se había de regir la biblioteca del Colegio. Muy pronto comenzaron a realizarse inventarios de las colecciones siendo el más antiguo de 1512, actualmente depositado en el Archivo Histórico Nacional; en él figuran ya unas 1070 obras, cifra no pequeña para la época teniendo en cuenta el poco tiempo transcurrido desde su puesta en funcionamiento. Del siglo XVIII exponemos dos inventarios. El primero de ellos, Índice alphabético de los libros contenidos en esta Librería de el Colegio Mayor de San lldephonso, Universidad de Alcalá; y clabe para encontrar cualquier libro... [Ms. 308], posee una bella portada con el escudo alcalaíno a dos colores. Del segundo, muy probablemente de 1742, Index Universae bibliothecae Collegii Complutensis [Ms. 313], destaca tambien la magnífica portada que representa un árbol que emerge detrás de un muro de piedra semiderruido en el que en cada una de sus hojas se lee el nombre de los mejores autores que forman parte del fondo bibliográfico; en medio de la portada se encuentra un medallón de Cisneros. En estos inventarios podemos reconocer ya algunas de las piezas más selectas que todavía hoy guarda la Universidad Complutense en su Biblioteca Histórica.
Las instituciones docentes que se fueron incorporando a la Universidad de Madrid a partir de 1845 aportaron tambien ricas bibliotecas. Es el caso de los Reales Estudios de San Isidro cuya Biblioteca se convirtió en el siglo XVIII en una de las instituciones de más importancia en la vida cultural de Madrid. O la del Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos con una esplendida colección en el ámbito médico. En la Real cédula de S.M.... en que se aprueban y mandan observar las ordenanzas formadas para el gobierno económico y escolástico del Colegio de Cirugía establecido en Madrid con el título de San Carlos (Madrid, Pedro Marín, 1787) se incluye un capítulo dedicado a la Biblioteca. Asímismo hay que mencionar las colecciones, más pequeñas, del Real Colegio de Farmacia de San Fernando y de las Escuelas Superiores de Veterinaria, de Diplomática, de Pintura, Escultura y Grabado.
Durante la segunda mitad del siglo XIX la Biblioteca adopta ya, al menos conceptualmente, la definición de unidad funcional y se esfuerza por la reorganización y la homogeneización de sus estructuras en el contexto de una gran inestabilidad dentro y fuera de la universidad. Pero es en el primer tercio del siglo XX cuando la Biblioteca, contagiada del incipiente ambiente cultural progresista de la época e influida por los activos movimientos bibliotecarios tanto españoles como extranjeros, emprende un vigoroso proyecto que incluía ambiciosos edificios, exposiciones, ampliación de servicios, novedades técnicas. De esta época es el Reglamento de 1933 que recoge las tendencias biblioteconómicas anglosajonas más vanguardistas. Todo ello quedó paralizado en la Guerra Civil en la cual, algunos de nuestros más valiosos códices desaparecieron en las trincheras del frente de la Ciudad Universitaria, y el emblemático edificio de la Facultad de Filosofía y Letras quedó destruido como se puede apreciar en la publicación sobre La Ciudad Universitaria (Madrid, Junta de la Ciudad Universitaria, 1948).
Desde mediados de los 70 y principios de los 80 la Universidad recupera su autonomía y su gobierno lo que se traduce en un nuevo intento de crear una nueva Biblioteca moderna y dotada de la más avanzada tecnología. Se redacta un nuevo Reglamento (1979), se crean nuevos centros y se desdoblan otros y se va configurando una entramado de servicios bibliotecarios en los diferentes campus. Hoy en dia la Biblioteca de la Universidad Complutense, que posee millones de documentos en todos los soportes y ofrece servicio en más de treinta centros con un amplio horario de apertura, ocupa, sin duda, un puesto esencial en el panorama bibliotecario español. Su objetivo, sin embargo, no ha variado desde su fundación hasta los inicios del siglo XXI: satisfacer las necesidades de la comunidad universitaria complutense y ser una pieza clave en el sistema educativo e investigador.

